‘Raza de Caín, sube hasta el Cielo

¡Y arroja a Dios sobre la Tierra!’

lunes, septiembre 17

Ratas

Nunca me se me ha dado eso de "conversar", siempre termino atacando a alguien por algo que hizo otro. Por eso me gustaba Lecter, oia en silencio y sin protestar, ni siquiera se quejaba cuando a causa de una patada recibida en las costillas volaba por el aire hasta el otro extremo de la habitación. Tampoco se quejo cuando se le chamuscaron los pelos de la cola con el fuego de la chimenea, ni cuando lo exilie del castillo a vivir en la torre.
Si mal no recuerdo, Lecter me siguio al castillo aquella noche despues del asesinato. Supuse entonces que era mudo, porque nunca lo oi maullar. A veces regresaba a casa con alguna rata medio muerta, le gustaba destrozar a sus victimas frente a la chimenea, lamia la sangre mientras manaba tibia de los cuerpos torturados, pero no las deboraba. Luego, esperaba impaciente afilando sus garras en el suelo de piedra, mientras la victima se retorcia y chillaba. Cuando el cadaver estaba frio, caminaba con elegancia hasta mis piernas y complacido esperaba un alago por la ofrenda. No me hubiese acordado de esto, de no ser por las ratas que han comenzado a invadir el castillo. He pensado en conseguir otro gato, quizas matar a alguien y esperar a que un gato fisgón me siga a casa, pero mis dotes de carnicero no son suficientes como para destrozar las cuerdas vocales de un gato y ademas conseguir que el animal sobreviva. Y aunque la bestia no terminara desangrada alimentando a los gusanos, no seria lo mismo, Lecter era "especial".
A noche mientras escribia, el asesino de Lecter aparecio en la biblioteca. Lo detesto por matar a mi gato, pero he de reconocer que es diestro con el sable. De las ratas que cazo, desengramos la mas grande y brindamos en honor a Lecter.


Pequeña, a pedido tuyo te dejo el libro para que lo descargues....


sábado, septiembre 15

Lecter


Cuando no concilio el sueño, acostumbro a vagar por la torre norte con el cigarrillo encendido a modo de vela, esquivando las siluetas que bestiales intentan desgarrar mis sentidos. Mientras, la Dama Blanca respira con la profundidad agonica que acostumbra, paciente y en espera de cualquier movimiento que la interrumpa. Llegada la madrugada comienza el letargo de la Diosa y los movimientos dejan de ser imprudentes, pero los sonidos aun estan mas alla de lo permitido. Entonces el maldito y traidor gato maulla, no maullo cuando debia, ni cuando le rogue con insistencia. Ahora en cambio maulla. Me muevo sigiloso, pienso en destrozarlo, en ahorcarlo con lentitud, pero en un arranque lo espanto con furia y rio a carcajadas. Entonces lo noto, mi querido Lecter, yace en el piso, tieso . Lastima, supongo que era muy viejo y no resistio el susto. Decido marcharme y abandonar el cuerpo, ya lo enterraran los cuervos. Pero un dejo de culpa y ese pensamiento que me acecha desde hace noches, me detiene. ¿y si no hubiese sido yo quien mato a Lecter? Me quito la capa y envuelvo al saco de piel y huesos...


...Y para que duerman sin sobresaltos, les dejo un compilado de cuentos del maestro del terror contemporaneo, Stephen King.