"Al primero que la fecunde se le permitirá desposar a Katerinna..." pero Ellion reconoce que el desgraciado me lleva ventaja ¿acaso será que ya ha estado con ella? Una furia inmensa me invade, pero prefiero retirarme, como sea mañana debo trabajar ¿y si ella queda en cinta? Creo que deberé irme con mucho cuidado, bueno la opción de matarlo siempre está...
El problema es que no puedo reclamarle a ella que es mi esposa... si ahora somos dos desconocidos que en estricto rigor no se conocen.
Creo que poco a poco me acercaré a ella cuento con la estupidez de Lucca a mi favor
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Frank
sábado, diciembre 22
sábado, diciembre 15
Se inicia la guerra
Cuando Ellion se marcha Frank permanece algo aturdido. En mi cabeza bailan repetitivamente las palabras de las diosa “si la fecundas consistiré que la desposes, al primero que lo haga”, el pastor a iniciado la guerra entre sus corderos otra vez y no puedo evitar sentirme en desventaja. Quizás no debería haber abandonado a Caterina nuevamente, y por ahora no puedo volver con ella, la dañe a causa de mis miedos, después de haberla hecho mía por unas horas. No puedo confiar en Lecter, menos en Frank, pero no hacer nada no es una opción.
Cuando el guardian, se adelanta camino al jardín de estatuas, me quedo inmóvil, nada saco con intentar evitar que se aleje, tampoco consigo nada con planear asesinarlo, con Ellion rondándonos eternamente, eso ni siquiera es una posibilidad. Si solo pudiera confiar en que Caterina no correra a refugiarse en los brazos de Frank…
Desde el rellano de las escaleras, puedo notar que el fuego de la chimenea en la torre norte se ha extinguido dejando la habitación a oscuras. El sable con el que Frank me ataco antes, y que permanece en el suelo como un mal presagio, me recuerda la daga, que ya no tengo conmigo, y al mocoso entrometido a quien se supone debiera habérsela entregado. Sigue intrigándome la presencia del niño, por mas que pienso no consigo entender porque para Ellion es tan importante. Hace demasiados años, no me sentía tan perturbado, de pronto siento el peso del tiempo en mi espalada, tantos malditos errores. Quiza Pablo sea la llave que necesito para acercarme a Caterinna de una forma mas “inocente”…
El frio nocturno y la neblina que poco a poco comienza a espesarse, consiguen que me sienta sediento, abandono la torre y atravieso los jardines del castillo a paso raudo, no tengo ánimos de fijarme en las sonrisas lacónicas que acostumbran a dedicarme las estatuas, reviso mis bolsillos en busca de un cigarro que no encuentro, a medio camino del bar del pueblo cambio el rumbo. No es alcohol lo que necesito esta noche, es sangre. Eso es lo único que podría devolverme las fuerzas, pero esta vez no voy a cazar ratas. La presa será mayor. Recuerdo el sacrificio que Ellion me había encargado, y aunque para ella no es necesario, lo es para mi. Supongo que volveré a desobedecerla, y a insultarla, nada mas que las ratas se nos permiten, el resto de las bestias estan dedicadas a la diosa, mas no esta noche, aunque luego deba pagar cara mi osadía. Asi que volteo hacia las afueras del pueblo camino a casa de Charlot, solo pienso en el potrillo negro por ahora. Al amanecer buscare al detestable mocoso, dudo que el sepa algo sobre la diosa, pero si a ella le interesa será mejor tenerlo cerca.
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Lucca
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