Los ojos de la mujercita demuestran temor, aunque intenta apaciguarlos con fiereza. Es bella, me parece extraño no haberlo notado antes, me increpa desde lejos, por un momento pienso en matarla, ella indudablemente seria un sacrificio mayor, no tiene escape alguno ante mi, esta acorralada, podría deslizarme a su lado en menos de un segundo, ni siquiera notaria que me he movido, no tendría tiempo para quejarse, nadie sabria quien fue el culpable de su muerte, me entretengo pensando las diferentes formas en que podría destrozar su débil cuerpo. Pero no hago mas, sus ojos me producen compasión, incluso ¿ternura?...
Guardo el cuchillo bajo mi ropa y me acerco a ella, con calma. Ella retrocede, pero no deja de mirarme, ahora sus palabras se han vuelto débiles gemidos, me entretienen los mortales, su miedo alimenta mi ego. Con cuidado quito el cabello de su cara, se estremece al contacto con mi piel fría, pero no se mueve. Mis ojos la hipnotizan, deslizo mi mano por su infantil rostro, hasta su cuello y la acerco a mi. La pequeña Charlot se sonroja, siento el latir de de su corazón acelerarse, el olor a sangre nueva me invade....
Lucca
sábado, enero 5
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