Veo a ese insolente de Lucca besarla y mi impulso inmediato es destriparlo. Ella se resbala lejos de él con prontitud. Miro de lejos al muchacho ¿qué le habrá dicho a ella? Son muchas respuestas que espero. El demonio nuevamente se interpone entre nosotros. Ella me mira y pregunta qué sucede
-necesito llevarte conmigo donde Ellion, ella quiere verte en sus aposentos, pero que pase desapercibido para los otros dos- ella evita mi mirada ¿acaso se siente culpable?
-además necesito me prestes alguna habitación o el baño para prepararme, Ellion quiere que estemos vestidos 'apropiadamente' para su 'fiesta'- le doy el livianisimo paquete que la diosa puso en mis manos para ella
-faltan dos horas para que la Luna esté en posición, mejor vete ya a arreglarte- ella se me queda prendida en la mirada, clava sus ojos cálidos en los mios y una sensación de vértigo se apodera de mi
"-yo lamento todo esto Frank, lo de Lucca y lo de Charlot-" no la dejo terminar, la hago callar con suavidad
-¿No te parece que nosotros dos tenemos que 're-conocernos' primero?- ella me sonríe y sube las escaleras hacia su cuarto, antes de desaparecer de mi vista me indica que use la habitación de invitados.
15 minutos y yo ya estoy listo, llevo el traje, me sientan cómodos los pantalones ajustados y el sweter de cuello alto, la ropa es mucho más moderna que la que le gustaba a Ellion, pero agradezco a la diosa permitir estos cambios. Me coloco la capa de terciopelo y mi antiguo guante para caza ¿pero para qué si ya no tengo halcón?, da igual, lo uso y ya. Diez minutos después baja Katarina, parece una muñeca, el vestido largo color ópalo, entre blanquecino y celeste le da un toque casi angelical, lleva sus cabellos sueltos... se ha maquillado, lo noto.
Me acerco a ella y me parece haber retrocedido mil años. Toco en mi bolsillo el regalo de Ellión, lo saco de entre mis ropas y le digo -este ámbar ha sido tuyo desde que la diosa lo sacó de la sangre de aquél roble, esta noche está en esta diadema que puede ayudarte a sujetar el velo que debes llevar, recuerda que debes cubrir tu cabello, solo la diosa lo puede ostentar-
Realmente si alguien la viera pensaría que es un elfo de esos que describe Tolkien.
La miro y le digo que vayamos.
Salgo y veo mi moto
-antes me subias a tu caballo, ahora subiré a algo que no tiene vida- la miro y me ofendo un poco
-oye muñeca, esta preciosidad está más viva que tu amiguito Lucca, y más te vale que la respetes porque es la única que puede competir contigo-
ella se ríe y confiesa sentirse algo ridícula vestida así, quiere creer que todo es un juego, antes de que suba a mi moto le digo tomando su rostro
-vamos a una fiesta preciosa, una fiesta de disfraces, un juego- ella se rie y dice que es un argumento muy conveniente si alguien nos detiene y nos pregunta.
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Frank
viernes, agosto 1
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