Pablo le pide que me suelte, con la avidez de un alumno muy cariñoso. Me asusta el gesto violento de Lucca, tomo su mano
-¿Sería tan amable de esperar aqui?-
Volteo hacia Pablo
-Pablo querido ¿Me acompañas a la cocina?- le sonrío.
-Deja los papeles en la mesa de centro y ven conmigo, así me dices que te apetece comer para que te lo prepare ¿vale?-
Observa a Lucca y al ver su cara de molestia me sonríe
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Katerinna
martes, octubre 30
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No suelto su mano con la rapidez que ella quisiese, se sonroja y sonríe
-Te pidió que la soltaras ¿no la oíste?- reprocha a mis espaldas un enano furioso con las manos cargadas de papeles. Si fuera más alto, unos años mas quizás, juraría que suena como… Supongo que estoy cansado.
-¿Y bien? – insiste
La suelto tentado a hacer desaparecer al mocoso. Pero ella me detiene de forma instintiva tomando mi mano, nuevamente, con fuerza.
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Lucca
-Te pidió que la soltaras ¿no la oíste?- reprocha a mis espaldas un enano furioso con las manos cargadas de papeles. Si fuera más alto, unos años mas quizás, juraría que suena como… Supongo que estoy cansado.
-¿Y bien? – insiste
La suelto tentado a hacer desaparecer al mocoso. Pero ella me detiene de forma instintiva tomando mi mano, nuevamente, con fuerza.
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Lucca
...
Besa mi mano y me mira, agradezco que su irritante comentario simulase el rubor que tiñió mis mejillas.
-Mucho gusto, joven Lucca- le digo sonriendo e intentando recuperar mi mano.
Bien ahora creo conveniente disponer las cosas para la merienda, me pone un tanto nerviosa que aún tenga mi mano entre las suyas
-¿me devolvería mi mano?- le digo sonriendo. Él se sonríe con cierta picardía que me asusta, la sostiene con más firmeza, intento forcejear, cuando llega Pablo... de alguna manera siento que esto ya lo viví
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Katerinna
-Mucho gusto, joven Lucca- le digo sonriendo e intentando recuperar mi mano.
Bien ahora creo conveniente disponer las cosas para la merienda, me pone un tanto nerviosa que aún tenga mi mano entre las suyas
-¿me devolvería mi mano?- le digo sonriendo. Él se sonríe con cierta picardía que me asusta, la sostiene con más firmeza, intento forcejear, cuando llega Pablo... de alguna manera siento que esto ya lo viví
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Katerinna
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Tomo su mano en un gesto inconsciente y la beso, Lecter parece disfrutar la situación.
Lucca- le digo poniéndome de pie-Lucca Cavalcanti, ese es mi nombre. Y si, supongo que la situación de mi gato podríamos discutirla después, por darle en el gusto señorita, porque realmente me parece innecesaria.
De pronto recuerdo su diario.
-Deje su diario donde lo encontré esta madrugada, lamento la incursión a su dormitorio pero mi gato es un terco sin remedio, no consegui hacerlo mover- le digo a manera de disculpas, sin comentar lo mucho que me rei leyendo el cuadernito
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Lucca
Lucca- le digo poniéndome de pie-Lucca Cavalcanti, ese es mi nombre. Y si, supongo que la situación de mi gato podríamos discutirla después, por darle en el gusto señorita, porque realmente me parece innecesaria.
De pronto recuerdo su diario.
-Deje su diario donde lo encontré esta madrugada, lamento la incursión a su dormitorio pero mi gato es un terco sin remedio, no consegui hacerlo mover- le digo a manera de disculpas, sin comentar lo mucho que me rei leyendo el cuadernito
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Lucca
...
-Su manera de tratar a Lecter creo que podemos discutirla un poco más en 'privado' ¿no le parece?- le sonrío intentando calmar la rabia, algo en él se perturba
-Le ruego no trate de 'mocoso' al jovencito, él es mi alumno aventajado y deseo que su paso por esta casa sea agradable, de eso dependerá su interés por mi clase- se sonrie con sorna, intento omitir el gesto. - Su nombre es Pablo-
Me llama la atención ese lugar ¿Qué será el jardín de estatuas?
-Por otra parte, 'señor', mi nombre es Katerinna, sería muy agradable conocer el suyo- le digo mientras le ofrezco mi mano, de manera automática, casi como para que la bese.
Lecter levanta sus orejas y nos observa detenidamente.
-Le ruego no trate de 'mocoso' al jovencito, él es mi alumno aventajado y deseo que su paso por esta casa sea agradable, de eso dependerá su interés por mi clase- se sonrie con sorna, intento omitir el gesto. - Su nombre es Pablo-
Me llama la atención ese lugar ¿Qué será el jardín de estatuas?
-Por otra parte, 'señor', mi nombre es Katerinna, sería muy agradable conocer el suyo- le digo mientras le ofrezco mi mano, de manera automática, casi como para que la bese.
Lecter levanta sus orejas y nos observa detenidamente.
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Un té helado- responde casi indignado, pero si es un mocoso altanero.
Cuando nos quedamos solos, ella se acerca algo molesta
-Con el mocoso ese no nos conocemos- me adelanto- nos hemos visto un par de veces en el jardín de estatuas, y eso como mucho. Por lo demás el gato es mío. Lo trato como quiero.
Esa cara ya no es indignación es de rabia, casi veo en su pecho la insignia de guía de green peace.
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Lucca
Cuando nos quedamos solos, ella se acerca algo molesta
-Con el mocoso ese no nos conocemos- me adelanto- nos hemos visto un par de veces en el jardín de estatuas, y eso como mucho. Por lo demás el gato es mío. Lo trato como quiero.
Esa cara ya no es indignación es de rabia, casi veo en su pecho la insignia de guía de green peace.
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Lucca
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-te helado- respondo, no me va a sacar tan fácil de encima, pero por darle en el gusto me levanto y me dirijo a su escritorio en busca de la carpeta, al salir dejo la puerta intencionalmente abierta. El muy tarado ese, cree que tiene alguna clase de superioridad al lado mio, yo llegue primero y no me voy a mover de la casa hasta que ella me explique el trabajo, que ya entendí, con detalles
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Pablo
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Pablo
... en casa, con Lecter y dos invitados muy especiales
Pablo entra a casa, en algo estaba el joven con Lecter, de pronto responde a mi inderecta mental con el mismo razonamiento que yo, me divierto.Al parecer mis invitados no se llevan, el ambiente se pone tenso-¿Se conocen?- pregunto para enterarme de posibles conflictosPablo me contesta que lo ha visto algunas veces, y que le ha escuchado llamar a Lecter, el que por cierto trata muy mal siempre.Me volteo a ver al joven, no puedo evitar una mirada de reproche.
-Pablo, cariño, en mi escritorio hay una carpeta azul, ahí encontrarás lo que necesitas para el ensayo-me mira algo confuso
-¿prefieres tomar té helado, un jugo o una gaseosa?- le pregunto para cortar un poco el tenso ambiente entre los dos visitantes en mi casa.El joven hace una mueca burlona y acentúa que su irlandés lo quiere azucarado.Asiento y espero la respuesta del chico
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Katerinna
-Pablo, cariño, en mi escritorio hay una carpeta azul, ahí encontrarás lo que necesitas para el ensayo-me mira algo confuso
-¿prefieres tomar té helado, un jugo o una gaseosa?- le pregunto para cortar un poco el tenso ambiente entre los dos visitantes en mi casa.El joven hace una mueca burlona y acentúa que su irlandés lo quiere azucarado.Asiento y espero la respuesta del chico
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Katerinna
...
El enano entra detrás de la profesora, debería preguntarle su nombre, me mira sorprendido, es una completa molestia, ¿que querrá Ellion con él?
-Si, esta bien, acepto la torta. No pensé que una chica pudiera darle torta de coñac a un saco de huesos como este-le digo a ella indicando a Lecter.
El mocoso se sienta cerca de una ventana, escudriña todo, como si diseñase un dibujo o algo así, es difícil no quitarle los ojos de encima, se siente como ¿un rival? Me rio de mismo, un rival diminuto, ja.
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Lucca
-Si, esta bien, acepto la torta. No pensé que una chica pudiera darle torta de coñac a un saco de huesos como este-le digo a ella indicando a Lecter.
El mocoso se sienta cerca de una ventana, escudriña todo, como si diseñase un dibujo o algo así, es difícil no quitarle los ojos de encima, se siente como ¿un rival? Me rio de mismo, un rival diminuto, ja.
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Lucca
....
L a profesora me llama desde la puerta, cuando me tiene de frente se agacha hasta quedar a mi altura.
-Cielo, tenemos un invitado-dice como midiendo las palabras
La sigo hasta el comedor, me sorprendo al ver al tipo del castillo hablando “seriamente” con Lecter. Él no me cae, cuando nos siente se da vuelta altanero, cree que me asusta, no me agrada como la mira a ella, pone la misma cara de idiota que el veterinario.
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Pablo
-Cielo, tenemos un invitado-dice como midiendo las palabras
La sigo hasta el comedor, me sorprendo al ver al tipo del castillo hablando “seriamente” con Lecter. Él no me cae, cuando nos siente se da vuelta altanero, cree que me asusta, no me agrada como la mira a ella, pone la misma cara de idiota que el veterinario.
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Pablo
...
Me sonrío al escucharlo ¿qué clase de tipo le daría cognac a un gato? De pronto nombra a Pablo
-¡es cierto! voy a buscarlo, pero primero debes responder algunas preguntas, debo ver cómo hago entendible esto para el chico-
Lo miro nuevamente
-¿te apece comer torta de cognac? La hice ayer, para Lecter- me mira asombrado
Espera aquí, voy por Pablo
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Katerinna
-¡es cierto! voy a buscarlo, pero primero debes responder algunas preguntas, debo ver cómo hago entendible esto para el chico-
Lo miro nuevamente
-¿te apece comer torta de cognac? La hice ayer, para Lecter- me mira asombrado
Espera aquí, voy por Pablo
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Katerinna
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No es que sea obvia, es mas no actúa como nadie que conozca “ahora”, pero de pronto esperaba “la invitación”. Por otro lado Lecter parece divertido.
-Para mí un irlandés, el gato prefiere el coñac- respondo
Ella sonríe, me invita a bajar la escalera tras ella, me sorprende su exceso de confianza. ¿y si yo fuera un psicópata? Bueno, la palabra no se aleja mucho de mi descripción oficial, y aunque no pretenda dañarla, me fijo la tarea mental de cuidarla, alguien debe velar por que no se dañe.
-¿No sigue aun tu minúsculo guardaespaldas en el jardín?
-Para mí un irlandés, el gato prefiere el coñac- respondo
Ella sonríe, me invita a bajar la escalera tras ella, me sorprende su exceso de confianza. ¿y si yo fuera un psicópata? Bueno, la palabra no se aleja mucho de mi descripción oficial, y aunque no pretenda dañarla, me fijo la tarea mental de cuidarla, alguien debe velar por que no se dañe.
-¿No sigue aun tu minúsculo guardaespaldas en el jardín?
...
Su reacción es algo turbia, termina por botar la mesita y decide quitarse el abrigo antes de arrancar el barandal, cosa que agradezco.
Lecter se queda a un lado, demasiado entretenido en lamer sus patitas, de vez en cuando le lanza una mirada escudriñadora al hombre. Parece que quiere hablar de Lecter, pero noto un tono de reproche cuando me pregunta por mi 'novio'
-¿Novio?- me río algo nerviosa
-yo no tengo novio, vine sola a este pueblo, estoy soltera y sin compromiso alguno desde hace más de un año- me siento algo tonta dándole explicaciones
Pone cara de molestia e incredulidad, intento escapar de esa mirada que me acusa de algo y digo sin pensar
-¿Te apetece un irlandés para hablar más relajados?- me mira y luego mira a Lecter, espero su respuesta
Lecter se queda a un lado, demasiado entretenido en lamer sus patitas, de vez en cuando le lanza una mirada escudriñadora al hombre. Parece que quiere hablar de Lecter, pero noto un tono de reproche cuando me pregunta por mi 'novio'
-¿Novio?- me río algo nerviosa
-yo no tengo novio, vine sola a este pueblo, estoy soltera y sin compromiso alguno desde hace más de un año- me siento algo tonta dándole explicaciones
Pone cara de molestia e incredulidad, intento escapar de esa mirada que me acusa de algo y digo sin pensar
-¿Te apetece un irlandés para hablar más relajados?- me mira y luego mira a Lecter, espero su respuesta
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Una bofetada hubiese sido más entendible y menos humillante que su actitud, pero ella consigue algo que nadie mas podría, me inquieta de una forma inentendible. Sin poder desenganchar el abrigo termino por quitármelo, de forma desastrosa, me intimida su mirada casi como si evaluara mis movimientos. Me siento realmente estúpido delante de ella. ¿Hablar de que? Si ni siquiera tengo claro que hago aun delante de ella.
-¿Lecter? –es lo único que atino a preguntar confuso – a si, Lecter- recuerdo.
-¿no estas con tu novio?- pregunto molesto.
-¿Lecter? –es lo único que atino a preguntar confuso – a si, Lecter- recuerdo.
-¿no estas con tu novio?- pregunto molesto.
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No quiero creer lo que ven mis ojos, nuevamente el tipo de esta madrugada, una terrible confusión se apodera de mi, vuelve a pronunciar el nombre Elizabeth
-¿Elizabeth? ¿Quien es Elizabeth?- algo en mi palpita con fuerza, una terrible pena comienza a sangrar dentro de un lugar antes oculto en mi alma.
Trato de tranquilizarme, él me mira tan confundido como yo
-Está bien, si quieres hablar o quieres a Lecter creo que podemos llegar a un acuerdo ¿te parece?-
Me reprocho por querer conversar con el tipo que tengo en frente ¿y si es un psicópata? Pero no puedo evitarlo, algo me empuja, algo me dice que quizás pueda razonar con él... Lecter se pasea ronroneando alrededor de mis piernas, creo que es el segundo sonido que le escucho.
Lo miro he intento sonreir. Él se incorpora, algo confuso, su empresa de desenredarse de la mesita de noche que adorna mi pasillo es algo desastrosa para mi decorado... sonrío nuevamente, intento ser conciliadora... algo en mi lo detesta y a otra parte casi, casi ¿le simpatiza?
-¿Elizabeth? ¿Quien es Elizabeth?- algo en mi palpita con fuerza, una terrible pena comienza a sangrar dentro de un lugar antes oculto en mi alma.
Trato de tranquilizarme, él me mira tan confundido como yo
-Está bien, si quieres hablar o quieres a Lecter creo que podemos llegar a un acuerdo ¿te parece?-
Me reprocho por querer conversar con el tipo que tengo en frente ¿y si es un psicópata? Pero no puedo evitarlo, algo me empuja, algo me dice que quizás pueda razonar con él... Lecter se pasea ronroneando alrededor de mis piernas, creo que es el segundo sonido que le escucho.
Lo miro he intento sonreir. Él se incorpora, algo confuso, su empresa de desenredarse de la mesita de noche que adorna mi pasillo es algo desastrosa para mi decorado... sonrío nuevamente, intento ser conciliadora... algo en mi lo detesta y a otra parte casi, casi ¿le simpatiza?
segundo encuentro
Primero el golpeteo del puerta al cerrarla con fuerza, seguida de los pasos apurados en la escalera. Definitivamente no es una mujer normal, cualquier otra hubiese llamado a la policía y hubiese salido de la casa, ella no. Forcejeo con el abrigo, entre asustado y exaltado sin comprender el motivo, después de todo no se trata mas que de una chica. Abre los ojos con rabia al verme en el descanso del segundo piso. Por un segundo me da la impresión de que no reaccionara, parece molesta e impresionada. Su imagen me confunde, ella es como…
-¿Tú?- es todo lo que consigue articular. La luz del sol la hace aun mas especial, No puede ser ella, después de tanto tiempo, pero…
-¿Elizabeth?
-¿Tú?- es todo lo que consigue articular. La luz del sol la hace aun mas especial, No puede ser ella, después de tanto tiempo, pero…
-¿Elizabeth?
un intruso??
Algo se escucha en el segundo piso, el ruido de algo al caer y de pronto la melodía de la cajita de música que tengo en el velador, la reconozco, es melodía me hace dormir....
Hago ademán de subir, pero me detengo le digo a Pablo que por favor vaya afuera y vigile la ventana, que si escucha algo extraño sólo vaya por ayuda, es imperioso moverse rápido, el chico asiente y sale corriendo al tiempo que yo corro al segundo piso.
Lecter me sigue, y se adelanta
Hago ademán de subir, pero me detengo le digo a Pablo que por favor vaya afuera y vigile la ventana, que si escucha algo extraño sólo vaya por ayuda, es imperioso moverse rápido, el chico asiente y sale corriendo al tiempo que yo corro al segundo piso.
Lecter me sigue, y se adelanta
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Mocoso entrometido, lo de averiguar sobre él se ha vuelto personal, además de fisgón, un enano enclenque que habla de más. Ya le enseñare yo. Molesto, me muevo sin cuidado dejando caer de la mesa del pasillo una pequeña caja de música, que choca con estrepito contra el piso y comienza a sonar. Abajo la profesora y el enano parecen sobresaltados, intento alejarme sin conseguirlo, por culpa de mi abrigo que a quedado enganchado en el barandal.
...
No puedo evitar retroceder al oírla, casi parece bruja cuando se enoja. ¿Si conozco a su dueño? -Pues si, o al menos lo he visto llamar a Lecter, por eso se su nombre- respondo algo entre cortado, creo que ella nota que asusta, pues cambia el gesto aunque presiona los labios
-Pero él es como un fantasma, nadie sabe mucho de él, dicen que es como los vampiros y que vive en el castillo, pero nadie va allí, porque esta embrujado.
Ella parece divertida e incrédula.
-Pero él es como un fantasma, nadie sabe mucho de él, dicen que es como los vampiros y que vive en el castillo, pero nadie va allí, porque esta embrujado.
Ella parece divertida e incrédula.
en casa con Pablo
Llegamos a mi casa, el jovencito me parece bastante curioso, tiene una fama terrible, el maestro de Historia muy amablemente me ha sugerido cuidarme de él. Tuve que rechazar la invitación del joven maestro de acompañarme a casa, mi alumno parece no agradarle mucho y yo necesito que este niño asista a clases, me lo encargaron.
Abro la puerta y está mi gatito esperándonos, se ve algo cansado, pero bastante mejor que ayer cuando lo encontré. De pronto el chico lo llama, y Lecter parece reconocerlo, Pablo asiente... entonces... ¿Será posible que conozca al pseudo dueño?
-¿Conoces al hombre que lastima a Lecter y dice ser su dueño?- mi molestia es notoria, el tono algo duro de mi voz parece descolocar a Pablo, hasta ahora siempre acostumbrado a mi tono pausado. Me mira y retrocede unos pasos, Lecter lo mira inquisidor mientras trepa a mis brazos.
Abro la puerta y está mi gatito esperándonos, se ve algo cansado, pero bastante mejor que ayer cuando lo encontré. De pronto el chico lo llama, y Lecter parece reconocerlo, Pablo asiente... entonces... ¿Será posible que conozca al pseudo dueño?
-¿Conoces al hombre que lastima a Lecter y dice ser su dueño?- mi molestia es notoria, el tono algo duro de mi voz parece descolocar a Pablo, hasta ahora siempre acostumbrado a mi tono pausado. Me mira y retrocede unos pasos, Lecter lo mira inquisidor mientras trepa a mis brazos.
lunes, octubre 29
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La casa la conozco, aquí vivía la antigua maestra antes de que se le zafaran los tornillos, me puedo jactar de ello. Para mi sorpresa cuando ella abre la puerta un gato negro esta sentado esperando -¿Lecter?- al escuchar su nombre se levanta y se acerca.
-¿Lo conoces? pregunta ella
Dudo antes de responder, claro que lo conozco siempre esta rondando el parque de estatuas como un guardián.
-Si- respondo pero omito lo de las estatuas- es bueno que este aquí, siempre esta lastimado, pero ahora se ve peor.
Ella hace un gesto de desagrado, quizás no sea tan mala como pensé.
-¿Lo conoces? pregunta ella
Dudo antes de responder, claro que lo conozco siempre esta rondando el parque de estatuas como un guardián.
-Si- respondo pero omito lo de las estatuas- es bueno que este aquí, siempre esta lastimado, pero ahora se ve peor.
Ella hace un gesto de desagrado, quizás no sea tan mala como pensé.
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Monótona tarde, Lecter descubrió que cerca del bosque es tan fácil cazar ratas como en castillo. Por su mirada supongo que el orgullo le ha ido bajando en forma considerable. ¿La casa? Como todas, aunque tiene algo familiar, un gusto especial, creo que la recorri sin perderme una sola vez, fue extraño el prepararme un café y saber con exactitud donde guardaba todo. Finalmente me venció el sueño de toda una noche en vela. Pasadas las tres de la tarde me sobresalto un ruido en el primer piso. La puerta y dos vocecitas conocidas, aguante la risa, mis dos victimas juntas, me reproche este pensamiento, ella no era mi victima, en algún momento pase a categorizarla sin intención, el mocoso aquel si lo era, no sabia que podía tener de especial, aunque el brillo en sus ojos me recordaba a alguien.
desición
No es que no la entienda, es que ¿1500 palabras? Eso no es un trabajo, es una tortura. Es como todas, nada especial. Pero bien, necesito los “apuntes” ¿no? Genial, en su casa antes de las ocho nunca es malo conocer la casa del enemigo. La miro lo mas inocentemente que puedo intentando no parecer tarado y pregunto -¿los libros están pesados? Si usted quiere puedo acompañarla a casa y de paso conseguir la materia-
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En este pueblo es imposible hacer nada, sin que todos lo sepan, endemoniado infierno. Pero ya encontrare la manera de vengarme. ¿La profesora? Bueno, Ella es rara, no es lo que se puede decir linda, pero al menos no tiene cara de sapo, ni huele extraño.
Eso de la tarea en el bosque no esta mal. Asiento con un gesto, aceptando el trato, de conseguirla, ni siquiera tendré que hacerla, da la impresión de que ganarse el afecto de nuestra nueva profesora no va a ser difícil. Además, si es como las otras y solo piensa en su romance con el veterinario, porque llegaron juntos, los vi, probablemente tenga la cabeza en cualquier sitio. Deberían ponernos un profesor o algo, las chicas solo sirven para ser chicas.
Eso de la tarea en el bosque no esta mal. Asiento con un gesto, aceptando el trato, de conseguirla, ni siquiera tendré que hacerla, da la impresión de que ganarse el afecto de nuestra nueva profesora no va a ser difícil. Además, si es como las otras y solo piensa en su romance con el veterinario, porque llegaron juntos, los vi, probablemente tenga la cabeza en cualquier sitio. Deberían ponernos un profesor o algo, las chicas solo sirven para ser chicas.
...
De seguro no le ha parecido la cantidad asignada de palabras, esperé una reacción más abierta. En verdad se parece al hombre. Me rio en secreto, debe estar odiandome, lo sé.
-No te preocupes, no están pesados, pero si quieres ayudarme está bien, puedes darme el trabajo escrito a computador, no hay problema. Supongo que tienes los apuntes del maestro de Historia ¿no?- me mira casi con recor
-Lo que me interesa es saber cuánto sabes de la historia del pueblo y sus leyendas, si quieres podemos negociar el trabajo en algunos puntos, si no lo olvidamos y te exijo la asistencia minima que deben cumplir tus compañeros y a resolver los mismos exámenes que ellos- lo miro, mientras acomodo un bucle sobre mis hombros.
-No te preocupes, no están pesados, pero si quieres ayudarme está bien, puedes darme el trabajo escrito a computador, no hay problema. Supongo que tienes los apuntes del maestro de Historia ¿no?- me mira casi con recor
-Lo que me interesa es saber cuánto sabes de la historia del pueblo y sus leyendas, si quieres podemos negociar el trabajo en algunos puntos, si no lo olvidamos y te exijo la asistencia minima que deben cumplir tus compañeros y a resolver los mismos exámenes que ellos- lo miro, mientras acomodo un bucle sobre mis hombros.
en clases...
Muy bien, el jovencito toma asiento y hablamos sobre los géneros literarios. La clase estuvo interesante, los niños participaron y se despiden contentos, nunca pensé que el Cid les gustara tanto, algunos no se querian ir.
Van saliendo todos. Veo a Pablo sentado de manera bastante poco formal en su silla, su ropa está muy desordenada, y algo en su mirada me recuerda al hombre de esta mañana ¿serán parientes?
-Pablo, tu tarea consiste de tres partes. La primera la quiero para mañana a las 8 y 30, debes escribir un ensayo de 1500 palabras sobre la historia de este pueblo y su relación con el bosque, integrando además tus proyecciones sobre el tema-
Me mira casi con asombro, como si no entendiera mis palabras.
Ayer enseñamos a hacer un ensayo, creo que puedes conseguir los apuntes, o si quieres puedes pasar a mi casa para darte una copia, antes de las ocho de la noche.
Van saliendo todos. Veo a Pablo sentado de manera bastante poco formal en su silla, su ropa está muy desordenada, y algo en su mirada me recuerda al hombre de esta mañana ¿serán parientes?
-Pablo, tu tarea consiste de tres partes. La primera la quiero para mañana a las 8 y 30, debes escribir un ensayo de 1500 palabras sobre la historia de este pueblo y su relación con el bosque, integrando además tus proyecciones sobre el tema-
Me mira casi con asombro, como si no entendiera mis palabras.
Ayer enseñamos a hacer un ensayo, creo que puedes conseguir los apuntes, o si quieres puedes pasar a mi casa para darte una copia, antes de las ocho de la noche.
En clases
Llego al salón cinco minutos antes de la hora de entrada. Los niños me miran curiosos, les intriga mi manera de vestir. Poco a poco llegan tímidos, y van dejándome una colección de frutas y flores. Me alegra mucho, tengo solamente 10 alumnos, cuatro niñas y seis niños. Las clases comienzan normales, paso la lista y falta un jovencito, el mismo niño que ayer Pablo M....
-niños ¿alguien sabe qué sucede con su compañero Pablo, acaso está enfermito?-
Los pequeños se miran entre sí, algunos preocupados, otros divertidos. Una niña, que me llama bastante la atención me indica con algo de preocupación y fastidio en su rostro
-Hay lo traen señorita, él es Pablo-
Imaginen mi sorpresa al ver como el director trae casi a rastras a un pequeño pecoso de cabellos castaños y ojos verdes a mi clase, de cierta manera el niño me recuerda al tipo de esta madrugada. Lo deja en la puerta de la clase y me pide disculpas, el pequeño bribón gusta de irse a esconder al bosque para no asistir a clases, él se defiende diciendo que va a explorar, no a esconderse.
-Hola Pablo, lamento que hayas tenido que venir así a clases, entiendo lo mucho que te guste ir al bosque, es increíble todo lo que se puede encontrar ahí (recuerdo a Lecter y todo lo sucedido)- el niño me mira algo fastidiado, le sonrio y parece sonreir
-te propongo un trato, si tu aprendes la lección de hoy con lujo de detalle y haces una buena tarea para mañana, el día siguiente te asigno una tarea que debas cumplir sólo en el bosque ¿te parece?- me mira algo incrédulo, pero los ojos le brillan de entusiasmo
-niños ¿alguien sabe qué sucede con su compañero Pablo, acaso está enfermito?-
Los pequeños se miran entre sí, algunos preocupados, otros divertidos. Una niña, que me llama bastante la atención me indica con algo de preocupación y fastidio en su rostro
-Hay lo traen señorita, él es Pablo-
Imaginen mi sorpresa al ver como el director trae casi a rastras a un pequeño pecoso de cabellos castaños y ojos verdes a mi clase, de cierta manera el niño me recuerda al tipo de esta madrugada. Lo deja en la puerta de la clase y me pide disculpas, el pequeño bribón gusta de irse a esconder al bosque para no asistir a clases, él se defiende diciendo que va a explorar, no a esconderse.
-Hola Pablo, lamento que hayas tenido que venir así a clases, entiendo lo mucho que te guste ir al bosque, es increíble todo lo que se puede encontrar ahí (recuerdo a Lecter y todo lo sucedido)- el niño me mira algo fastidiado, le sonrio y parece sonreir
-te propongo un trato, si tu aprendes la lección de hoy con lujo de detalle y haces una buena tarea para mañana, el día siguiente te asigno una tarea que debas cumplir sólo en el bosque ¿te parece?- me mira algo incrédulo, pero los ojos le brillan de entusiasmo
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Más tarde que nunca apareció la profesorcita contoneándose al lado del doctor camino a la escuela, supuse. Seguirla me pareció ridículo, casi parecía una treta de un niño de faldas, la esperaría a la salida, entonces seria mas probable encontrarla sola. Para hacer hora me devolví camino al castillo, con una sonrisa estúpida que no conseguí quitarme de la cara, olvide que Ellion me pediría una explicación al verme llegar. Pero no importo nada, la vería en un par de horas, nuevamente solos. Planee mentalmente nuestro encuentro de diferentes maneras, podría esperar que salieran los niños de la escuela y encerrarla en la salita de clases sin que nadie nos viera, o podría alcanzarla de vuelta en su casa como al amanecer. Esa última idea me detuvo, ni siquiera lo había pensado si ella se iba a clases, me daría tiempo para recorrer la casa con calma y esperarla en su habitación, me reí de mismo. Pero di vuelta en la primera calle, que importaba ahora Ellion o el mocoso, de ser necesario ya habría tiempo para excusas.
Rumbo al trabajo
Asi conversamos un rato, le dije mi nombre, que tengo 22 años y que siempre deseé ser maestra.
Supe que él estudió medicina general y después de titularse, decidió cambiar el rumbo y estudiar veterinaria, todos pensaron que era una locura, pero este pueblo es esencialmente granjero, así que trabajo no le fata, aunque de todos modos debe ejercer a doble partida ambas profesiones.
Frank tiene 26 años y vive solo, creo que tiene novia, cosa que me confundió algo, ya que el la llama 'amiga'.
Veo el reloj y ya son las ocho y quince, debo apresurarme.
Frank decide acompañarme hasta la escuela, de pronto noto que falta Lecter, me preocupan mucho sus heridas.
Lo llamo con insistencia, algo llama mi atención entre los arbustos, una sombra, estoy segura. Voy decididamente para ver de qué se trata, pero Lecter sale desde los arbustos con una ramita con flores en su hociquito.
Se acerca a mi y se frota en mis piernas, deja la ramita en mis pies, yo lo tomo en brazos y cojo las florecitas azules.
-¡oh mi dulce Lecter! ¿qué hubiese hecho sola, sin ti?- me sonrio mientras lo acaricio, me vuelvo al doctor y le pregunto
-¿no es un encanto, Frank?- él sonrie y asiente.
Algo sigue molestándome con respecto a los arbustos, pero Lecter reclama cariño y atención. Escucho niños, deben venir a la escuela. Me fijo en los vendajes del gato, me preocupa. Le pido a Frank que lo cuide y lo sane, por favor. Lo dejo en sus brazos y corro a dar mi segunda en esta escuela.
Supe que él estudió medicina general y después de titularse, decidió cambiar el rumbo y estudiar veterinaria, todos pensaron que era una locura, pero este pueblo es esencialmente granjero, así que trabajo no le fata, aunque de todos modos debe ejercer a doble partida ambas profesiones.
Frank tiene 26 años y vive solo, creo que tiene novia, cosa que me confundió algo, ya que el la llama 'amiga'.
Veo el reloj y ya son las ocho y quince, debo apresurarme.
Frank decide acompañarme hasta la escuela, de pronto noto que falta Lecter, me preocupan mucho sus heridas.
Lo llamo con insistencia, algo llama mi atención entre los arbustos, una sombra, estoy segura. Voy decididamente para ver de qué se trata, pero Lecter sale desde los arbustos con una ramita con flores en su hociquito.
Se acerca a mi y se frota en mis piernas, deja la ramita en mis pies, yo lo tomo en brazos y cojo las florecitas azules.
-¡oh mi dulce Lecter! ¿qué hubiese hecho sola, sin ti?- me sonrio mientras lo acaricio, me vuelvo al doctor y le pregunto
-¿no es un encanto, Frank?- él sonrie y asiente.
Algo sigue molestándome con respecto a los arbustos, pero Lecter reclama cariño y atención. Escucho niños, deben venir a la escuela. Me fijo en los vendajes del gato, me preocupa. Le pido a Frank que lo cuide y lo sane, por favor. Lo dejo en sus brazos y corro a dar mi segunda en esta escuela.
...
Katerinna, su nombre me suena a música. Me fijo en el gesto especial de su carita, esa picardía tan segura de sí misma y a la vez una timidez casi virginal. Cojo su mano, no atino a nada, ella lo nota pero disimula mi falta de palabras siguiendo la conversación. Me da el pase, y espera ansiosa, yo no puedo despegar mi vista de sus labios, ahora teñidos de un rojo sangre, su boquita de muñeca se asemeja a un botón de rosa.
La musa de mis sueños me enmudece. Ella me sonríe y atino a responder -No se preocupe señorita, para mi es un verdadero placer ayudarla. Por cierto, no me he presentado formalmente, soy Frank O'Ryan-
Ella sonríe.
Pruebo la tostada que me ha preparado con sus manos de ángel, no me atrevo a recharzarla a pesar que detesto la mermelada de frutillas, pero al primer bocado me maravillo con el sabor del confite, se asusta por mi cara y se excusa diciendo que es casera y que la preparó ayer antes de encontrar a Lecter, me maldigo por mi cara y nerviosamente intento explicarle lo que sucede
-no, no me mal entienda, está realmente exquisita, de hecho nunca me ha gustado mucho la mermelada, excepto la de mi abuela Inés, pero he de confesarle que nunca había probado una tan rica- ella se sonríe, y yo no puedo evitar comer de timidas cucharadas la fruta azucarada, mientras ella me cuenta de donde viene y la universidad, yo torpemente le respondo.
La musa de mis sueños me enmudece. Ella me sonríe y atino a responder -No se preocupe señorita, para mi es un verdadero placer ayudarla. Por cierto, no me he presentado formalmente, soy Frank O'Ryan-
Ella sonríe.
Pruebo la tostada que me ha preparado con sus manos de ángel, no me atrevo a recharzarla a pesar que detesto la mermelada de frutillas, pero al primer bocado me maravillo con el sabor del confite, se asusta por mi cara y se excusa diciendo que es casera y que la preparó ayer antes de encontrar a Lecter, me maldigo por mi cara y nerviosamente intento explicarle lo que sucede
-no, no me mal entienda, está realmente exquisita, de hecho nunca me ha gustado mucho la mermelada, excepto la de mi abuela Inés, pero he de confesarle que nunca había probado una tan rica- ella se sonríe, y yo no puedo evitar comer de timidas cucharadas la fruta azucarada, mientras ella me cuenta de donde viene y la universidad, yo torpemente le respondo.
domingo, octubre 28
Desayunando
-Doctor, creo que en todo este tiempo no he tenido la delicadeza de presentarme
Soy Katerinna Olscesse- le tiendo la mano mientras le sonrio, aunque me siento extraña, presentandome frente al hombre que hace unos minutos casi me besa.
-Quisiera agradecerle por el auxilio que me ha prestado, confieso que aún estoy muy asustada, pero estoy bien- le sonrío.
Soy Katerinna Olscesse- le tiendo la mano mientras le sonrio, aunque me siento extraña, presentandome frente al hombre que hace unos minutos casi me besa.
-Quisiera agradecerle por el auxilio que me ha prestado, confieso que aún estoy muy asustada, pero estoy bien- le sonrío.
Tregua
Bien, bien ¿Qué tenemos aquí? ¿El gatito traidor ha vuelto?- pregunto al ver Lecter aparecer tras los arbustos. Para mi sorpresa trae algo en la boca, supongo de buenas a primeras que es otra rata y que ya se ha aburrido del papel de gato casero, pero no, en la boca trae algo similar a una tapa de un libro de clases. Realmente no entiendo que pretende, ¿un libro de clases? ¿Para que demonios? Que imbécil, si lo trajo de la casa entonces, ella debe ser profesora, no tendré que esperarla fuera de la casa es mas fácil, buscarla después de clases y así matar dos pájaros de un tiro, ella y el mocoso en el mismo sitio, pues no hay otra escuela a Kilómetros.
-¿Qué pretendes compañero una tregua? ¿Después de que intente asesinarte? Ja-ja-ja
-¿Qué pretendes compañero una tregua? ¿Después de que intente asesinarte? Ja-ja-ja
Esperando
Sentado en el sillón observo todo a mi al rededor, me fijo en su telefono celular, una linda mariposa de piedras cuelga como adorno del aparato.
Voy a tomarlo, el gato se para y me mira, el animal es viejo y huesudo, me asusta, pero para mi sorpresa salta de la mesa y sube las escaleras.
Me observa desde el descanso como burlandose de mi.
se pierde en el pasillo.
Luego de unos minutos lo veo correr con algo en el hocico y salir por la ventana.
Ella baja hermosa, vestida de azul, con un singular vestido, parece una dama antigua o una princesa medieval o bien una hippie de los años 70. Como sea luce deslumbrantemente hermosa, yo me olvido del gato y tomo asiento en la mesa, disfrutando de las delicias que ella misma a preparado para mi.
Voy a tomarlo, el gato se para y me mira, el animal es viejo y huesudo, me asusta, pero para mi sorpresa salta de la mesa y sube las escaleras.
Me observa desde el descanso como burlandose de mi.
se pierde en el pasillo.
Luego de unos minutos lo veo correr con algo en el hocico y salir por la ventana.
Ella baja hermosa, vestida de azul, con un singular vestido, parece una dama antigua o una princesa medieval o bien una hippie de los años 70. Como sea luce deslumbrantemente hermosa, yo me olvido del gato y tomo asiento en la mesa, disfrutando de las delicias que ella misma a preparado para mi.
...
Ella me invita a desayunar, de hecho ya amaneció, olvidé lo temprano que vine a verla.
Entro a su casa, admiro lo bien decorada que está, me recuerda en algo a la casa de mis abuelos, todo hecho a mano, probablemente por ella, me fijo en el tejido que está sobre la mesa de centro, lugar donde el demonio con forma de gato decide colocarse a mirarme.
La veo entrar a la cocina y traer dos encantadoras tazas de porcelana blanca. Se acerca a la ventana, nunca habia valorado tanto los rayos del sol meterse por la ventana hasta que vi como su efecto sobre el ligero camisón descubria veladamente sus formas femeninas, quedé anonadado al verla, su cabello cobrizo tomaba matices dorados y rojizos por la luz y yo casi podia acariciar sus curvas.
Al parecer notó mi mirada, un encantador rubor cubrió sus mejillas y decide ir a cambiarse.
El gato me mira burlón, quizás por la expresión de mi rostro al fijarme en el movimiento que contornea su cuerpo al subir las escaleras.
Entro a su casa, admiro lo bien decorada que está, me recuerda en algo a la casa de mis abuelos, todo hecho a mano, probablemente por ella, me fijo en el tejido que está sobre la mesa de centro, lugar donde el demonio con forma de gato decide colocarse a mirarme.
La veo entrar a la cocina y traer dos encantadoras tazas de porcelana blanca. Se acerca a la ventana, nunca habia valorado tanto los rayos del sol meterse por la ventana hasta que vi como su efecto sobre el ligero camisón descubria veladamente sus formas femeninas, quedé anonadado al verla, su cabello cobrizo tomaba matices dorados y rojizos por la luz y yo casi podia acariciar sus curvas.
Al parecer notó mi mirada, un encantador rubor cubrió sus mejillas y decide ir a cambiarse.
El gato me mira burlón, quizás por la expresión de mi rostro al fijarme en el movimiento que contornea su cuerpo al subir las escaleras.
En la casa
Luego de todos los 'sucesos' estoy en verdad avergonzada. No sé que hacer, tengo a mi gato en brazos, lo miro lamerse sus patitas y me parece increible todo lo que me ha sucedido desde que lo encontré. Sin embargo, también sé que le he tomado un cariño tremendo. Miro al doctor y su cara de confusión, le sonrio y le invito a pasar, miro la hora y aún hay tiempo de un café hasta las ocho y treinta, hora en que debo entrar a clases, es una ventaja vivir al lado de la escuela.
-¿gusta usted acompañarme a tomar el desayuno?-
el doctor me mira extrañado, pero acepta gustoso. Una vez dentro de la casa dispongo dos tazas y coloco a hervir el agua para el café, algo está entre los arbustos, pero decido obviarlo. Los rayos del sol se cuelan por la ventana, noto la mirada del joven y de pronto recuerdo mi brevísimo atuendo. Me sonrojo en demasía y le pido me disculpe, ya que debo subir a cambiarme.
'Lecter' se queda sobre la mesa de centro mirando fijamente a nuestro invitado, me preocupan sus heridas.
-¿gusta usted acompañarme a tomar el desayuno?-
el doctor me mira extrañado, pero acepta gustoso. Una vez dentro de la casa dispongo dos tazas y coloco a hervir el agua para el café, algo está entre los arbustos, pero decido obviarlo. Los rayos del sol se cuelan por la ventana, noto la mirada del joven y de pronto recuerdo mi brevísimo atuendo. Me sonrojo en demasía y le pido me disculpe, ya que debo subir a cambiarme.
'Lecter' se queda sobre la mesa de centro mirando fijamente a nuestro invitado, me preocupan sus heridas.
Espera
Es extraño como este “purgatorio”, se ha hecho más afable en solo una noche. La increíble monotonía de los últimos años, quedo olvidada en unas horas gracias a la extraña niña recién llegada al pueblo. Me intriga su anormalidad, y su envolvente belleza que se cuela por todas partes. Crispa los sentidos el solo tenerla cerca. De cierta manera por una cuestión de responsabilidad con Ellion y con ella, no debería tenerla cerca, ni siquiera debería haberme aventurado a su casa. Pero ella actuaba como un imán, me obligaba a vigilarla. Mi mirada volvió a trabarse en esos ojos marrones y en su sonrisa infantil y divertida. Desde donde me encontraba no podía oír si quiera un susurro, nuevamente pareció distinguir mi silueta a lo lejos, me sorprendió el tentador rubor que colmo sus mejillas. Tuve que hacer uso de todo mi autocontrol para no interferir entre ella y tipejo ese. Acostumbrado a asesinar, matar al doctorcito hubiera sido trabajo fácil, pero la idea de cometer un crimen frente a ella me pareció una aberración, debía esperar el momento correcto ya abría tiempo de sacarlo de en medio, podría seguirlo a su casa, esperar que anocheciera, matarlo con calma, regocijarme con el terror de sus ojos. Por ahora debía controlarme, esperar, mientras ella lo invitaba a pasar a su casa. Yo tenia que encontrar al mocoso del que Ellion hablado, esperaría unas horas, y luego volveria a mi trabajo. Solo unas horas, debía concentrare y esperar, ella tendría que salir en algún momento. Necesitaba escuchar su voz una vez más, sentir su cálido aliento cerca de mi rostro, el contacto fugaz de su piel. Y luego, solo quizá luego podría calmar esa parte delirante de mi que estaba habiendo estragos en mi cabeza
lucha?
Intento safarme del animal, no puedo evitar insultarlo, pareciera que disfruta arañarme.
Ella lo llama con tanta ternura, que parece imposible que sea al mismo animalejo que tengo en la cabeza.
Me parece oir una carcajada, paramos un segundo
ella grita -Lecter! por favor gatito- la palabra ''gatito'' como si se tratara de un felino adorable y tierno me perturba, porque el animalejo es bastante distinto a eso.
el gato del demonio de para sobre mi cabeza, y decide ir donde ella, aunque cuando baja nuevamene me regala un rocio de orina, esta vez en mi jeans.
Ella se agacha y abre los brazos. El gato convenenciero corre a sus brazos y se revuelca en sus brazos, una creciente adversión crece en mi, sobre todo cuando me descubro envidiando al animalejo roñoso, desearia patearlo o algo similar, pero ella parece ser la unica que ve en esa esperpento un objeto de ternura
Ella lo llama con tanta ternura, que parece imposible que sea al mismo animalejo que tengo en la cabeza.
Me parece oir una carcajada, paramos un segundo
ella grita -Lecter! por favor gatito- la palabra ''gatito'' como si se tratara de un felino adorable y tierno me perturba, porque el animalejo es bastante distinto a eso.
el gato del demonio de para sobre mi cabeza, y decide ir donde ella, aunque cuando baja nuevamene me regala un rocio de orina, esta vez en mi jeans.
Ella se agacha y abre los brazos. El gato convenenciero corre a sus brazos y se revuelca en sus brazos, una creciente adversión crece en mi, sobre todo cuando me descubro envidiando al animalejo roñoso, desearia patearlo o algo similar, pero ella parece ser la unica que ve en esa esperpento un objeto de ternura
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Es imposible no reírme a carcajadas, exponiéndome a ser descubierto. Y el pobre Lecter, si ya estaba mal tratado ahora quedara molido enserio, pues bien, como siempre se lo merece. Por lo demás es increíblemente satisfactorio observar la disputa entre mi traidor gato y el imbécil arrogante que intenta sacárselo de la cabeza. Ella desde cualquier ángulo se ve hermosa, me intriga que lejos de querer deshacerse del gato lo llame con dulzura, si supiera con la bestia que se ha topado, pero la dejare con él, quizá Lecter pueda serme útil desde lejos. Esperare que el veterinario de cuarta se marche y veré que hace la señorita entonces, difícilmente el diario pueda serme de alguna utilidad, pero por ahora lo conservare conmigo
interrupción caida del cielo
La tengo frente a mi, ella de pronto hace un gesto como de querer separarse de mi, atraigo con firmeza su cuerpo al mio desde su pequeña cintura.
Baja nerviosa su mirada, se sonríe, busco retomar el momento, tranquilizarla, hacerla sentir bien. Me arrepiento un poco por haber dilatado tanto la situación, decididamente voy a besarla, la siento extremecerse y un último impulso por huir de mis brazos, cosa que no le permito
como podria permitirlo? muchas veces se escapo de mi antes, cuando el sueño me abandonaba justo antes de hacer lo que ahora no iba a parar, besarla.
tomo su rostro de madonna italiana, acerco el mio al de ella, pero algo extraño sucede.
Un peso terrible sobre mi cabeza y el dolor de unas espinas
qué demonios? Es un gato, y el muy maldito no contento con la interrupción comienza a luchar conmigo y a rasguñarme.
Ella casi parece divertida, e intenta llamar al gato del infierno
Baja nerviosa su mirada, se sonríe, busco retomar el momento, tranquilizarla, hacerla sentir bien. Me arrepiento un poco por haber dilatado tanto la situación, decididamente voy a besarla, la siento extremecerse y un último impulso por huir de mis brazos, cosa que no le permito
como podria permitirlo? muchas veces se escapo de mi antes, cuando el sueño me abandonaba justo antes de hacer lo que ahora no iba a parar, besarla.
tomo su rostro de madonna italiana, acerco el mio al de ella, pero algo extraño sucede.
Un peso terrible sobre mi cabeza y el dolor de unas espinas
qué demonios? Es un gato, y el muy maldito no contento con la interrupción comienza a luchar conmigo y a rasguñarme.
Ella casi parece divertida, e intenta llamar al gato del infierno
...
No sin esfuerzo conseguí quitarme al roñoso gato de encima. El veterinario de poca monta se las trae, intenta besarla sin haberla visto nunca, y a ella parece agradarle la situación. En mi mano la pequeña bestia negra se revuelve intentando liberarse, si solo el medicucho estuviera mas cerca seria un blanco perfecto. Pero las canaletas son útiles, acallo a Lecter presionándolo contra mi abrigo mientras me acerco desde arriba hasta donde se encuentra la singular parejita, espero que estén lo suficientemente cerca y dejo caer al gato con fuerza sobre la cabeza del veterinario, mi buen Lecter a terriza con las garras en el blanco. Salto desde el segundo piso escondiéndome tras los pequeños arboles que protegen la casa, ya veremos como el veterinario se libra del gato.
...
La siento cada vez más cerca, sus palabras son inintelegibles, pero su aliento hace cosquillas en mis labios, acaricio su rostro para cerciorarme de que no es nuevamente la fantasía que tantas veces tuve de niño y adolescente, ella que se parece tanto a la mujer que abrazó mi imaginación. A la mujer que está pintada en el museo del pueblo, la mujer de la leyenda...
La acaricio y sigue aquí, es real, y está en mis brazos, entregada a la unión de su boca de diosa con la mia. Decido demorar un poco más el preambulo, acariciarla... solo para asegurar que no desaparecerá cuando quiera probar sus labios.
Un extraño ruido se escucha, pero hago caso omiso, lo unico que importa es ella...
La acaricio y sigue aquí, es real, y está en mis brazos, entregada a la unión de su boca de diosa con la mia. Decido demorar un poco más el preambulo, acariciarla... solo para asegurar que no desaparecerá cuando quiera probar sus labios.
Un extraño ruido se escucha, pero hago caso omiso, lo unico que importa es ella...
...
Me pide que le describa al hombre que irrumpió en mis aposentos. Me siento tan protegida en sus brazos, su tono cálido y protector me tranquiliza. Toma mi rostro y dirige mi mirada hacia él, miro sus ojos brillantes como dos avellanas oscuras, quedo paralizada, perdida en la forma de su rostro, sus labios rosados y varoniles se entreabren en un gesto que me prenda, siento su aliento confundirse con el mio, acercándose más a mi y yo solamente puedo responder a sus movimientos. Me voy parando con lentitud sobre las puntas de mis pies, al tiempo que él va tomando mi cintura y acercándome a sí. Su cuerpo se inclina sobre mi, intento decir algo pero no puedo...
...
Un ladrón que se lleva su diario de vida y reclama al gato, esto me parece increible, para qué entraria un hombre al cuarto de una joven mujer y se llevaría solo su diario?
De pronto una punzada me atraviesa, esta mujer es por demás hermosa y bastante diferente a las jovenes de este pueblo y si...?
-Señorita, escucheme, digame por favor si el tipo intento propasarse con usted o la ha lastimado- ella niega con la cabeza, insiste en que solo se llevo el diario y que quería al gato.
La miro, parece una niña asustada.
La abrazo, no contengo el impulso, acaricio la seda enmarañada de rizos.
-Lo más importante es que usted está a salvo, damita mia, ahora le ruego me describa al hombre-
Levanto su barbilla con mi mano y la miro a los ojos, no puedo evitar perderme en el color cálido de ellos y en la dulce fragancia que viene de su cuerpo, su aliento...
De pronto una punzada me atraviesa, esta mujer es por demás hermosa y bastante diferente a las jovenes de este pueblo y si...?
-Señorita, escucheme, digame por favor si el tipo intento propasarse con usted o la ha lastimado- ella niega con la cabeza, insiste en que solo se llevo el diario y que quería al gato.
La miro, parece una niña asustada.
La abrazo, no contengo el impulso, acaricio la seda enmarañada de rizos.
-Lo más importante es que usted está a salvo, damita mia, ahora le ruego me describa al hombre-
Levanto su barbilla con mi mano y la miro a los ojos, no puedo evitar perderme en el color cálido de ellos y en la dulce fragancia que viene de su cuerpo, su aliento...
...
El joven intenta tranquilizarme, limpia mis lágrimas y sonríe. A decir verdad me siento algo confusa, y tengo miedo.
-Un ladrón en mi alcoba-
él me interroga sobre quien es, si lo conozco y qué se ha llevado
-dijo que venía por su gato, pero yo le dije que el gato era mio, y ahora se ha llevado mi diario de vida- no aguanto más y sigo sollozando.
Él intenta comprender, suspira y me tranquiliza.
-Un ladrón en mi alcoba-
él me interroga sobre quien es, si lo conozco y qué se ha llevado
-dijo que venía por su gato, pero yo le dije que el gato era mio, y ahora se ha llevado mi diario de vida- no aguanto más y sigo sollozando.
Él intenta comprender, suspira y me tranquiliza.
...
Ella acaba de abrir la puerta y quedo paralizado con la visión que está frente a mis ojos.
Su cabello rizado y castaño cae desordenado por sus hombros cubiertos apenas por dos pavilos de seda celeste. Su carita blanca como el marfil está encendida por el calor de una rápida corrida por las escaleras, sus ojitos rojizos se llenan de lágrimas al verme y se lanza sollozando a mis brazos.
Quedo perplejo, siento su cuerpo. Su carita está hundida en mi pecho, no puedo evitar contemplar las formas tan inusualmente femeninas de esta mujer, me parece tener a la mismisima afrodita entre los brazos. Me reprocho cada pensamiento que instigan mis instintos e intento tranquilizarla. Le pregunto qué sucede mientras lucho contra mi mismo y las reacciones que ella acaba de provocar en mi cuerpo.
La aparto un poco, intento mirarla sin dar cabida a mis pasiones, no entiendo como esta mujer, tecnicamente, una perfecta extraña provoca tal arrabal de sensaciones en mi.
Limpio las lágrimas que surcan su rostro y me extremezco de ternura y un extraño calor al sentir su piel aterciopelada
Su cabello rizado y castaño cae desordenado por sus hombros cubiertos apenas por dos pavilos de seda celeste. Su carita blanca como el marfil está encendida por el calor de una rápida corrida por las escaleras, sus ojitos rojizos se llenan de lágrimas al verme y se lanza sollozando a mis brazos.
Quedo perplejo, siento su cuerpo. Su carita está hundida en mi pecho, no puedo evitar contemplar las formas tan inusualmente femeninas de esta mujer, me parece tener a la mismisima afrodita entre los brazos. Me reprocho cada pensamiento que instigan mis instintos e intento tranquilizarla. Le pregunto qué sucede mientras lucho contra mi mismo y las reacciones que ella acaba de provocar en mi cuerpo.
La aparto un poco, intento mirarla sin dar cabida a mis pasiones, no entiendo como esta mujer, tecnicamente, una perfecta extraña provoca tal arrabal de sensaciones en mi.
Limpio las lágrimas que surcan su rostro y me extremezco de ternura y un extraño calor al sentir su piel aterciopelada
...
El timbre suena, el ladrón se voltea hacia mi y me lanza un mirada de odio. Me levanto lo más rápido que puedo de la cama, él se acerca quizás para detenerme, pero el buen gato salta contra su cara antes de que su mano me alcance.
Llego hasta la planta baja y muy alterada abro la puerta. Grande es mi sorpresa al ver al joven veterinario, parece un ángel y los nervios ya no responden, al sentirme protegida sólo atino a romper a llorar, él me abraza y me pregunta por lo que está sucediendo.
Llego hasta la planta baja y muy alterada abro la puerta. Grande es mi sorpresa al ver al joven veterinario, parece un ángel y los nervios ya no responden, al sentirme protegida sólo atino a romper a llorar, él me abraza y me pregunta por lo que está sucediendo.
viernes, octubre 26
Visita inesperada
No son las siete aún y he decidido venir a verla, saber donde vive no es dificil, en este pueblo todo se sabe. Me pregunto por qué voy a verla, claro! el gato es viejo y estaba muy mal herido.
Me rio de mi mismo ¿podrá creer semejante excusa? ¿y si le digo la verdad? ¿qué pasaría si le digo que no pude dormir pensando en ella, que no logré conciliar el sueño al recordar el fugaz contacto de su piel con la mia.
Pienso en la excusa, bendito gato!! de no ser por ese animal no la habría conocido, algo de razón tuve en elegir la veterinaria como mi destino.
Llego a la puerta de su casa, me pregunto si será prudente llamar a esta hora, pero es profesora y los niños entran en algo más de una hora a clases. Me armo de valor al sentir movimiento, toco el timbre y un extraño sonido seco se escucha caer, ella grita ¡ladrón! y yo me asomo con rapidez para ver de quien se trata ¿robar a rostro descubierto en este pueblo donde todos se conocen? Me parece inverosimil. Decido quedarme en la puerta y toco otra vez.
Me rio de mi mismo ¿podrá creer semejante excusa? ¿y si le digo la verdad? ¿qué pasaría si le digo que no pude dormir pensando en ella, que no logré conciliar el sueño al recordar el fugaz contacto de su piel con la mia.
Pienso en la excusa, bendito gato!! de no ser por ese animal no la habría conocido, algo de razón tuve en elegir la veterinaria como mi destino.
Llego a la puerta de su casa, me pregunto si será prudente llamar a esta hora, pero es profesora y los niños entran en algo más de una hora a clases. Me armo de valor al sentir movimiento, toco el timbre y un extraño sonido seco se escucha caer, ella grita ¡ladrón! y yo me asomo con rapidez para ver de quien se trata ¿robar a rostro descubierto en este pueblo donde todos se conocen? Me parece inverosimil. Decido quedarme en la puerta y toco otra vez.
Esa manera de hablar, la acentuación en palabras que ahora nadie usa, su mirada, todo provoca que el corazón en mi pecho se exalte. No se si debería marcharme sin responder, o si debería gritarle algo, pero no se me ocurre que, tiene razón, pero no voy a dársela, es tan solo…
-Quédate con mi gato, pero el cuadernito es mío- le digo conteniendo una rabia que no entiendo.
“Nada que me pertenezca”, cada una de sus frases se me hacen familiares, en otra época quizás, con una mujer idéntica a ella, pero sin mi gato.
-Ya te dije quédate con el maldito gato- pero mis gritos son opacados por el timbre- quédatelo, pero cuando lo recupere considéralo muerto así que disfrútalo. Tú y esa bestia son iguales.
Al salir por la ventana, noto que aun llevo el diario en la mano, en la puerta el veterinario, aun no son las siete de la mañana, no la ha visto mas que una vez en su vida y ahí esta, esperando por ella. Debería romperle el cuello de una vez, estamos solos.
...
-El gatito 'Lecter' estaba tirado en el bosque, abandonado a la muerte. El diario, señor, estaba dentro de mi casa, en el lugar que yo le he asignado y si usted no hubiese entrado en mis aposentos jamás hubiese estado en peligro de mojarse.
El gato es mio y el diario también, así que lárguese presto sin llevarse nada, porque aqui no hay nada suyo ni nada que le pertenezca- un brillo extraño cruzó por sus ojos con mis palabras, decidí repetirlas
-Aqui todo lo que hay es mio, y usted no tiene nada que ver en mi vida, lárguese-
no sé por qué una puntada de dolor en el alma cuando vi sus ojos verdes mirarme
- Además 'Lecter' decidió quedarse aquí- mirando al gatito le pregunto -¿cierto?- el gato se frota contra mi cuerpo y mira al tipo
El gato es mio y el diario también, así que lárguese presto sin llevarse nada, porque aqui no hay nada suyo ni nada que le pertenezca- un brillo extraño cruzó por sus ojos con mis palabras, decidí repetirlas
-Aqui todo lo que hay es mio, y usted no tiene nada que ver en mi vida, lárguese-
no sé por qué una puntada de dolor en el alma cuando vi sus ojos verdes mirarme
- Además 'Lecter' decidió quedarse aquí- mirando al gatito le pregunto -¿cierto?- el gato se frota contra mi cuerpo y mira al tipo
...
-El “gatito” tiene nombre, se llama Lecter y si salió lastimado fue por traidor, se lo merecía, ahora dámelo-
Ella permanece con la mirada fija en mi mano, el diario, estaba seguro de haberlo guardado en mi abrigo supongo q en el esfuerzo por controlar al gato lo saque de donde lo había escondido. Ella permanece negada a darme al animalejo, por lo que le propongo un trueque a largo plazo, vamos a tener que volver a vernos, pero será ella quien venga a mí.
-Como quieras me largo, ¿pero el diario? Veras, lo encontré solo sobre el escritorio, y si no fuera por mi, se abría mojado, así que es mío.
Ella permanece con la mirada fija en mi mano, el diario, estaba seguro de haberlo guardado en mi abrigo supongo q en el esfuerzo por controlar al gato lo saque de donde lo había escondido. Ella permanece negada a darme al animalejo, por lo que le propongo un trueque a largo plazo, vamos a tener que volver a vernos, pero será ella quien venga a mí.
-Como quieras me largo, ¿pero el diario? Veras, lo encontré solo sobre el escritorio, y si no fuera por mi, se abría mojado, así que es mío.
El hombre se acerca, murmura un nombre ¿Elizabeth? De pronto me dice que viene por su gato, el pobre animalito se eriza aún más, es evidente que no quiere irse con semejante bestia.
-Lamento mucho decirle que a este gatito lo encontré moribundo en el bosque, de no ser por mi estaría muerto, ya que 'cierta' bestia lo lastimó- vi un brillo extraño en sus ojos.
-no puedo darle al gatito porque es mio, y por lo demás no son maneras de pedir las cosas-
me fijo en su mano, tiene mi diario de vida ¿quien demonios es este hombre?
Lo miro con rabia. Acaricio al gato para traquilizarlo, acerco mi cara a su carita negra y froto mi mejilla a su carita peluda, el gato me corresponde mostrandole que en realidad desea quedarse conmigo
-Lamento mucho decirle que a este gatito lo encontré moribundo en el bosque, de no ser por mi estaría muerto, ya que 'cierta' bestia lo lastimó- vi un brillo extraño en sus ojos.
-no puedo darle al gatito porque es mio, y por lo demás no son maneras de pedir las cosas-
me fijo en su mano, tiene mi diario de vida ¿quien demonios es este hombre?
Lo miro con rabia. Acaricio al gato para traquilizarlo, acerco mi cara a su carita negra y froto mi mejilla a su carita peluda, el gato me corresponde mostrandole que en realidad desea quedarse conmigo
...
Su miedo es obvio, un extraño en su casa y por si fuera poco mi cara medio ensangrentada no ayuda. El maldito gato se refugio en sus brazos de puro cobarde, cuando lo tenga en mis manos voy a desollarlo vivo. Ella casi parece una visión. es igual a mi Elizabeth, no puedo evitar pronunciar el nombre en voz alta mientras me acerco a ella con cuidado. ¿Una explicación?
-Quiero a mi gato- le respondí de forma seca, quedándome quieto- devuélvemelo.El muy rastrero se muestra fiero, la defiende. Aunque no se de que, yo no pretendo dañarla, y ella mas que asustada parece furiosamente hermosa, me tienta de risa su carita blanca y la expresión tensa de sus labios rojos, envuelta en el camisón celeste que la cubre
-Quiero a mi gato- le respondí de forma seca, quedándome quieto- devuélvemelo.El muy rastrero se muestra fiero, la defiende. Aunque no se de que, yo no pretendo dañarla, y ella mas que asustada parece furiosamente hermosa, me tienta de risa su carita blanca y la expresión tensa de sus labios rojos, envuelta en el camisón celeste que la cubre
Un ladrón en la madrugada
Sentí un ruido fuerte, me desperté y quedé paralizada al ver a alguien parado en la mitad de mi habitación. Como pude encendí la luz de mi velador y vi a mi pobre gato entre las cosas tiradas. Intenté acomodarme el camisón de seda y gritar, el hombre me asustó, algo tenia entre sus manos.
-¡exijo saber quien es usted y que demonios quiere aquí!
El gato se incorporó y fijó sus ojos en el hombre, raudo cruzó la habitación y subió a mis brazos, yo lo abracé y el animal miraba fiero al ladrón que estaba en mis aposentos.
El hombre me mira, siento temor, pero intento mantenerme firme, no sé qué hacer ¿a quien acudir?... el hombre solamente me mira fijamente, el gato se eriza cuando el hombre hace ademán de acercarse a la cama donde estamos
-¡exijo saber quien es usted y que demonios quiere aquí!
El gato se incorporó y fijó sus ojos en el hombre, raudo cruzó la habitación y subió a mis brazos, yo lo abracé y el animal miraba fiero al ladrón que estaba en mis aposentos.
El hombre me mira, siento temor, pero intento mantenerme firme, no sé qué hacer ¿a quien acudir?... el hombre solamente me mira fijamente, el gato se eriza cuando el hombre hace ademán de acercarse a la cama donde estamos
Busqueda
Alcance a Ellion vagando por entre las estatuas del castillo farfullando en voz baja. Estaba molesta por cierto niño que había vuelto a entrar al castillo, quería información, el chico le parecía curiosamente especial, me sorprendió que no pidiese su cabeza en una bandeja. Yo había visto al mocoso un par de veces, conocía bien el pueblo por lo que no seria difícil encontrarlo, y aunque no entendí los motivos no me detuve a averiguarlos, la excusa era perfecta para poder mantenerme alejado durante un tiempo.
Ansioso como estaba el resto del día pareció eterno, supongo que es normal pensar así cuando estas acostumbrado a tener 24 años por mas de medio siglo. Al caer la noche abandone el castillo de forma sigilosa si Ellion cambiaba de parecer, asesinar a mi victima tomaría mucho menos tiempo que averiguar quien era.
La primera parada la hice al interior de un bar de mala muerte, en la sexta avenida. Si quería información fácil acerca de quien era la muchachita recién llegada no había mejor lugar que ese. Oí al veterinario del pueblo hablar de ella al poco rato, parecía realmente encantado, y yo tuve que aplacar el instinto de romperle el cuello en público. Deje un par de billetes sobre la barra después de enterarme donde encontrarla.
Me sorprendí al ver a Lecter sin más que un par de rasguñones, no se movió al verme ni vino cuando lo llame, el muy traidor se bebió el coñac del vaso de ella, burlándose. Ella se fue a la cama después de limpiar el desastre que mi gato hizo sobre el cuaderno en el que escribía. No sin antes percatarse de mi presencia tras la ventana, es extraño, por lo general pasar desapercibido no es un problema con nadie, pero ella pareciera sentirme. Cuando se hubo dormido entre por la ventana con cuidado de no despertarla. Me sentía descontrolado y sin saber que hacer. Ni siquiera sabia porque la había buscado, ni que hacia parado a lo pies de su cama observándola dormir, pero verla era extramente relajante, hace años no sentía tal ¿paz? Sin notarlo, la luz comenzó a inundar la habitación, por lo que decidí marcharme. Aunque no sin antes tomar su diario y guardarlo bajo mi abrigo. Eche una última mirada buscando a Lecter que se encontraba en un rincón lamiéndose las patas con su acostumbrada sutileza. Lo tome del cuello para llevarlo conmigo pero comenzó a agitarse, lastimándome la cara con sus garras, lo azote contra la pared provocando que los diplomas cayeran sobre el florero lleno de agua que se encontraba en el escritorio, mojando el ordenador portátil. Y volviendo todo un caos. Entonces la vi, el ruido la había despertado.
Ansioso como estaba el resto del día pareció eterno, supongo que es normal pensar así cuando estas acostumbrado a tener 24 años por mas de medio siglo. Al caer la noche abandone el castillo de forma sigilosa si Ellion cambiaba de parecer, asesinar a mi victima tomaría mucho menos tiempo que averiguar quien era.
La primera parada la hice al interior de un bar de mala muerte, en la sexta avenida. Si quería información fácil acerca de quien era la muchachita recién llegada no había mejor lugar que ese. Oí al veterinario del pueblo hablar de ella al poco rato, parecía realmente encantado, y yo tuve que aplacar el instinto de romperle el cuello en público. Deje un par de billetes sobre la barra después de enterarme donde encontrarla.
Me sorprendí al ver a Lecter sin más que un par de rasguñones, no se movió al verme ni vino cuando lo llame, el muy traidor se bebió el coñac del vaso de ella, burlándose. Ella se fue a la cama después de limpiar el desastre que mi gato hizo sobre el cuaderno en el que escribía. No sin antes percatarse de mi presencia tras la ventana, es extraño, por lo general pasar desapercibido no es un problema con nadie, pero ella pareciera sentirme. Cuando se hubo dormido entre por la ventana con cuidado de no despertarla. Me sentía descontrolado y sin saber que hacer. Ni siquiera sabia porque la había buscado, ni que hacia parado a lo pies de su cama observándola dormir, pero verla era extramente relajante, hace años no sentía tal ¿paz? Sin notarlo, la luz comenzó a inundar la habitación, por lo que decidí marcharme. Aunque no sin antes tomar su diario y guardarlo bajo mi abrigo. Eche una última mirada buscando a Lecter que se encontraba en un rincón lamiéndose las patas con su acostumbrada sutileza. Lo tome del cuello para llevarlo conmigo pero comenzó a agitarse, lastimándome la cara con sus garras, lo azote contra la pared provocando que los diplomas cayeran sobre el florero lleno de agua que se encontraba en el escritorio, mojando el ordenador portátil. Y volviendo todo un caos. Entonces la vi, el ruido la había despertado.
miércoles, octubre 24
En casa, con un especial invitado
Me pareció ver la figura de alguien entre las altas murallas de la fortaleza. Sentí un miedo gélido al mirar la fortaleza, creí que algo espantoso saldría desde la oscuridad.
Al mismo tiempo una curiosidad tremenda me invadió por conocer a quien pertenecía aquella figura. El gatito presiono sus garritas en mi ropa sin dañarme, pero llamó mi atención, sus ojos extrañamente me aconsejaron correr, me parecio escuchar un leve maullido, pero puede ser mi imaginación, desde que llegamos a casa no ha emitido ningún sonido. Tampoco maulló cuando el joven veterinario lo estaba vendando y suturando una fea herida -parece hecha por el filo de un sable, quizás lo hirieron desde lejos o...- guardó silencio, su complexión alta y noble llamó mi atención, un brillo de preocupación paso fugaz por sus ojos avellanados - ¿ o doctor?- interrogo, se encuentra con mis ojos y sonríe, luego me dice -quizás el gato logró esquivar el ataque y creyéndolo muerto no le dieron el golpe de gracia- escucharlo me heló la sangre ¿en qué lugar vine a parar? El doctor vio mi cara y me tranquilizó, tomo al gato por sus patitas delanteras y le dijo -¡eres un guerrero muy hábil! ¿no?- el gato no maulló, solamente movio su cola en complacencia.
Yo me enternecí ante la reacción del hombre, parecia tan niño al mismo tiempo. Él me miró, me sonrojé, de seguro que notó mi mirada fija. Pero jugando a la ventricuología con el gato me dijo
-no se preocupe señorita, soy muy afortunado de que una joven tan bella como usted llegara a salvarme- me reí mucho aunque al gatito no le parecia muy gracioso, cuando me lo pasó, agregó la palabra -soledad- lo quedé mirando fijamente, algo me perturbó; rápidamente el tomó el gato y apresurado dijo -este animal necesita de mucho amor, se nota que está solo y todo desastroso- se rió infantilmente casi nervioso, pero siempre queriendo mantener la compostura, cosa que hubiese logrado si mi nuevo amiguito no le hubiese regalado un rocío de orina en su delantal blanco.
Avergonzada tomé al gato, dejé el dinero y salí casi corriendo.
El gato pareció complacido.
Llegamos a casa, se niega a tomar su leche, y robó la carne cruda, no quizo comer de la que le cociné.
Ahora que escribo mi diario me mira con majestuosidad, lleva como una herida de guerra sus vendajes, le dejo tranquilo, siento que lame algo, al fin toma su leche con vainilla....
Pero este gato está loco, intento limpiar el diario, estaba bebiendo con avidez de mi copa de cognac....
Supongo que necesita un nombre, mañana le pediré a mis alumnos que me ayuden a bautizarlo.
Estoy cansada, me parece ver una sombra en mi ventana, la misma que me pareció ver en la consulta del doctor. Mejor me duermo de una vez
Al mismo tiempo una curiosidad tremenda me invadió por conocer a quien pertenecía aquella figura. El gatito presiono sus garritas en mi ropa sin dañarme, pero llamó mi atención, sus ojos extrañamente me aconsejaron correr, me parecio escuchar un leve maullido, pero puede ser mi imaginación, desde que llegamos a casa no ha emitido ningún sonido. Tampoco maulló cuando el joven veterinario lo estaba vendando y suturando una fea herida -parece hecha por el filo de un sable, quizás lo hirieron desde lejos o...- guardó silencio, su complexión alta y noble llamó mi atención, un brillo de preocupación paso fugaz por sus ojos avellanados - ¿ o doctor?- interrogo, se encuentra con mis ojos y sonríe, luego me dice -quizás el gato logró esquivar el ataque y creyéndolo muerto no le dieron el golpe de gracia- escucharlo me heló la sangre ¿en qué lugar vine a parar? El doctor vio mi cara y me tranquilizó, tomo al gato por sus patitas delanteras y le dijo -¡eres un guerrero muy hábil! ¿no?- el gato no maulló, solamente movio su cola en complacencia.
Yo me enternecí ante la reacción del hombre, parecia tan niño al mismo tiempo. Él me miró, me sonrojé, de seguro que notó mi mirada fija. Pero jugando a la ventricuología con el gato me dijo
-no se preocupe señorita, soy muy afortunado de que una joven tan bella como usted llegara a salvarme- me reí mucho aunque al gatito no le parecia muy gracioso, cuando me lo pasó, agregó la palabra -soledad- lo quedé mirando fijamente, algo me perturbó; rápidamente el tomó el gato y apresurado dijo -este animal necesita de mucho amor, se nota que está solo y todo desastroso- se rió infantilmente casi nervioso, pero siempre queriendo mantener la compostura, cosa que hubiese logrado si mi nuevo amiguito no le hubiese regalado un rocío de orina en su delantal blanco.
Avergonzada tomé al gato, dejé el dinero y salí casi corriendo.
El gato pareció complacido.
Llegamos a casa, se niega a tomar su leche, y robó la carne cruda, no quizo comer de la que le cociné.
Ahora que escribo mi diario me mira con majestuosidad, lleva como una herida de guerra sus vendajes, le dejo tranquilo, siento que lame algo, al fin toma su leche con vainilla....
Pero este gato está loco, intento limpiar el diario, estaba bebiendo con avidez de mi copa de cognac....
Supongo que necesita un nombre, mañana le pediré a mis alumnos que me ayuden a bautizarlo.
Estoy cansada, me parece ver una sombra en mi ventana, la misma que me pareció ver en la consulta del doctor. Mejor me duermo de una vez
continuación
Al verla, la rabia volvió a mí tal como hace setenta años. Me maldije en silencio y espere escondido entre las sombras que se marchara de mi bosque. La observe con cuidado, abrazando cada uno de sus movimientos, como si mi memoria jugara con los recuerdos, envolviéndome en la incontrolable sensación de sentir su respiración y su risa, de oír su voz. Como si hubiese escuchado mis pensamientos entono ese un valsecito francés que lleno mi cabeza de imágenes, el mismo que Elizabeth entonaba siguiendo el ritmo del piano. Odie una vez mas a Lecter, cuando ella se detuvo para criticar a quien le había atacado, sentí una punzada de culpabilidad, pero me retracte en el acto. Entonces oí la llamada de Ellion a mis espaldas, buscándome. Ellion no podía saber de la recién llegada, no aun, no era posible ocultarle nada, pero podía retrasar lo inevitable.
Con cuidado salí a su encuentro, no iba permitir que la malvada hechicera llegara al claro del bosque. Antes de marcharme note la mirada fija de la muchachita a mis espaldas, pero dudo que se haya fijado en mi. Decidí recuperar mas tarde el cuerpo de mi gato aunque debiera desenterrarlo yo mismo, así de paso podría averiguar el nombre de la niña. Por ahora debía detener a Ellion.
Con cuidado salí a su encuentro, no iba permitir que la malvada hechicera llegara al claro del bosque. Antes de marcharme note la mirada fija de la muchachita a mis espaldas, pero dudo que se haya fijado en mi. Decidí recuperar mas tarde el cuerpo de mi gato aunque debiera desenterrarlo yo mismo, así de paso podría averiguar el nombre de la niña. Por ahora debía detener a Ellion.
martes, octubre 23
Un hallazgo entre los árboles
El sitio me parece agradable, sin embargo, no puedo evitar sentir un escalofrío recorrer mi cuerpo. Acabo de llegar ayer y ya hoy he debido dar mi primera clase, me asombra la timidez de estos niños, pero más me asombró la reacción de unos ancianos del lugar al verme en la estación ayer. Interrogan sobre mi procedencia y mis parentescos.
Los niños murmuran cosas sobre una leyenda local, acerca de la muerte de una mujer, a quien según ellos me parezco.
Cosas de provincianos. Pero aún así, me siento contenta, al fin puedo ejercer como maestra y he dejado aquella ciudad que me tuvo cautiva más de de veinte años, casi toda mi vida.
Al fin llego cerca de ese extraño edificio negro, semejante a un castillo, que se divisa desde la ventana de mi cuarto en mi pequeña casa.
El bosque de avellanos es hermoso, extrañamente oscuro pero encantador y atemorizante. Un pequeño bulto llama mi atención entre las particulares hojas, un sonido peculiar ¿respiración? Me acerco sigilosa y de pronto me encuentro con un bulto peludo que se mueve pesadamente, me fijo y es el cuerpo negro de un gatito... voy a tomarlo, el pobre está muy mal.
Me agacho e intento acariciarlo ¿estará enfermo? Cuando voy a tocarlo, con sus minimas fuerzas intenta protegerse, me da un rasguño bastante fuerte en mi mano derecha.
Intenta correr pero no alcanza a dar unos pasos y cae, nuevamente su dolorosa posición. Me mira casi con rencor, sus ojos centellean como dos esmeraldas encendidas; no puedo evitar apiadarme de él.
Lentamente entono una melodía, al parecer mi voz lo relaja, comiezo a acercarme mientras alzo la voz y comienzo a entonar la letra de aquel viejo vals francés. El minino al final accede a que me acerque, quizás extenuado por su dolor, permite que lo levante. Siento su menudo cuerpito entre mis manos, tiene unas costillas rotas, un sonido gutural de dolor me congela el alma
-¿Que bestia pudo hacerte esto, gatito?- una rabia inmensa me atraviesa al pensar en el culpable. Decido llevarlo a casa para curarlo y, de paso, tener a alguien en quien volcar mis cuidados.
Un escalofrío más grande me recorre, me vuelvo, ahí está aquella fortaleza tan antigua, toda oscura, algo en ella me asusta y salgo corriendo con el gato entre mis brazos, el animalito lame la sangre que brota desde la herida que el mismo provocara y casi me parece oir un timido maullido.
Los niños murmuran cosas sobre una leyenda local, acerca de la muerte de una mujer, a quien según ellos me parezco.
Cosas de provincianos. Pero aún así, me siento contenta, al fin puedo ejercer como maestra y he dejado aquella ciudad que me tuvo cautiva más de de veinte años, casi toda mi vida.
Al fin llego cerca de ese extraño edificio negro, semejante a un castillo, que se divisa desde la ventana de mi cuarto en mi pequeña casa.
El bosque de avellanos es hermoso, extrañamente oscuro pero encantador y atemorizante. Un pequeño bulto llama mi atención entre las particulares hojas, un sonido peculiar ¿respiración? Me acerco sigilosa y de pronto me encuentro con un bulto peludo que se mueve pesadamente, me fijo y es el cuerpo negro de un gatito... voy a tomarlo, el pobre está muy mal.
Me agacho e intento acariciarlo ¿estará enfermo? Cuando voy a tocarlo, con sus minimas fuerzas intenta protegerse, me da un rasguño bastante fuerte en mi mano derecha.
Intenta correr pero no alcanza a dar unos pasos y cae, nuevamente su dolorosa posición. Me mira casi con rencor, sus ojos centellean como dos esmeraldas encendidas; no puedo evitar apiadarme de él.
Lentamente entono una melodía, al parecer mi voz lo relaja, comiezo a acercarme mientras alzo la voz y comienzo a entonar la letra de aquel viejo vals francés. El minino al final accede a que me acerque, quizás extenuado por su dolor, permite que lo levante. Siento su menudo cuerpito entre mis manos, tiene unas costillas rotas, un sonido gutural de dolor me congela el alma
-¿Que bestia pudo hacerte esto, gatito?- una rabia inmensa me atraviesa al pensar en el culpable. Decido llevarlo a casa para curarlo y, de paso, tener a alguien en quien volcar mis cuidados.
Un escalofrío más grande me recorre, me vuelvo, ahí está aquella fortaleza tan antigua, toda oscura, algo en ella me asusta y salgo corriendo con el gato entre mis brazos, el animalito lame la sangre que brota desde la herida que el mismo provocara y casi me parece oir un timido maullido.
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