El joven intenta tranquilizarme, limpia mis lágrimas y sonríe. A decir verdad me siento algo confusa, y tengo miedo.
-Un ladrón en mi alcoba-
él me interroga sobre quien es, si lo conozco y qué se ha llevado
-dijo que venía por su gato, pero yo le dije que el gato era mio, y ahora se ha llevado mi diario de vida- no aguanto más y sigo sollozando.
Él intenta comprender, suspira y me tranquiliza.
domingo, octubre 28
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