Es extraño como este “purgatorio”, se ha hecho más afable en solo una noche. La increíble monotonía de los últimos años, quedo olvidada en unas horas gracias a la extraña niña recién llegada al pueblo. Me intriga su anormalidad, y su envolvente belleza que se cuela por todas partes. Crispa los sentidos el solo tenerla cerca. De cierta manera por una cuestión de responsabilidad con Ellion y con ella, no debería tenerla cerca, ni siquiera debería haberme aventurado a su casa. Pero ella actuaba como un imán, me obligaba a vigilarla. Mi mirada volvió a trabarse en esos ojos marrones y en su sonrisa infantil y divertida. Desde donde me encontraba no podía oír si quiera un susurro, nuevamente pareció distinguir mi silueta a lo lejos, me sorprendió el tentador rubor que colmo sus mejillas. Tuve que hacer uso de todo mi autocontrol para no interferir entre ella y tipejo ese. Acostumbrado a asesinar, matar al doctorcito hubiera sido trabajo fácil, pero la idea de cometer un crimen frente a ella me pareció una aberración, debía esperar el momento correcto ya abría tiempo de sacarlo de en medio, podría seguirlo a su casa, esperar que anocheciera, matarlo con calma, regocijarme con el terror de sus ojos. Por ahora debía controlarme, esperar, mientras ella lo invitaba a pasar a su casa. Yo tenia que encontrar al mocoso del que Ellion hablado, esperaría unas horas, y luego volveria a mi trabajo. Solo unas horas, debía concentrare y esperar, ella tendría que salir en algún momento. Necesitaba escuchar su voz una vez más, sentir su cálido aliento cerca de mi rostro, el contacto fugaz de su piel. Y luego, solo quizá luego podría calmar esa parte delirante de mi que estaba habiendo estragos en mi cabeza
domingo, octubre 28
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