Llego al salón cinco minutos antes de la hora de entrada. Los niños me miran curiosos, les intriga mi manera de vestir. Poco a poco llegan tímidos, y van dejándome una colección de frutas y flores. Me alegra mucho, tengo solamente 10 alumnos, cuatro niñas y seis niños. Las clases comienzan normales, paso la lista y falta un jovencito, el mismo niño que ayer Pablo M....
-niños ¿alguien sabe qué sucede con su compañero Pablo, acaso está enfermito?-
Los pequeños se miran entre sí, algunos preocupados, otros divertidos. Una niña, que me llama bastante la atención me indica con algo de preocupación y fastidio en su rostro
-Hay lo traen señorita, él es Pablo-
Imaginen mi sorpresa al ver como el director trae casi a rastras a un pequeño pecoso de cabellos castaños y ojos verdes a mi clase, de cierta manera el niño me recuerda al tipo de esta madrugada. Lo deja en la puerta de la clase y me pide disculpas, el pequeño bribón gusta de irse a esconder al bosque para no asistir a clases, él se defiende diciendo que va a explorar, no a esconderse.
-Hola Pablo, lamento que hayas tenido que venir así a clases, entiendo lo mucho que te guste ir al bosque, es increíble todo lo que se puede encontrar ahí (recuerdo a Lecter y todo lo sucedido)- el niño me mira algo fastidiado, le sonrio y parece sonreir
-te propongo un trato, si tu aprendes la lección de hoy con lujo de detalle y haces una buena tarea para mañana, el día siguiente te asigno una tarea que debas cumplir sólo en el bosque ¿te parece?- me mira algo incrédulo, pero los ojos le brillan de entusiasmo
lunes, octubre 29
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