La siento cada vez más cerca, sus palabras son inintelegibles, pero su aliento hace cosquillas en mis labios, acaricio su rostro para cerciorarme de que no es nuevamente la fantasía que tantas veces tuve de niño y adolescente, ella que se parece tanto a la mujer que abrazó mi imaginación. A la mujer que está pintada en el museo del pueblo, la mujer de la leyenda...
La acaricio y sigue aquí, es real, y está en mis brazos, entregada a la unión de su boca de diosa con la mia. Decido demorar un poco más el preambulo, acariciarla... solo para asegurar que no desaparecerá cuando quiera probar sus labios.
Un extraño ruido se escucha, pero hago caso omiso, lo unico que importa es ella...
domingo, octubre 28
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