La tengo frente a mi, ella de pronto hace un gesto como de querer separarse de mi, atraigo con firmeza su cuerpo al mio desde su pequeña cintura.
Baja nerviosa su mirada, se sonríe, busco retomar el momento, tranquilizarla, hacerla sentir bien. Me arrepiento un poco por haber dilatado tanto la situación, decididamente voy a besarla, la siento extremecerse y un último impulso por huir de mis brazos, cosa que no le permito
como podria permitirlo? muchas veces se escapo de mi antes, cuando el sueño me abandonaba justo antes de hacer lo que ahora no iba a parar, besarla.
tomo su rostro de madonna italiana, acerco el mio al de ella, pero algo extraño sucede.
Un peso terrible sobre mi cabeza y el dolor de unas espinas
qué demonios? Es un gato, y el muy maldito no contento con la interrupción comienza a luchar conmigo y a rasguñarme.
Ella casi parece divertida, e intenta llamar al gato del infierno
domingo, octubre 28
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario