domingo, octubre 28
...
Me pide que le describa al hombre que irrumpió en mis aposentos. Me siento tan protegida en sus brazos, su tono cálido y protector me tranquiliza. Toma mi rostro y dirige mi mirada hacia él, miro sus ojos brillantes como dos avellanas oscuras, quedo paralizada, perdida en la forma de su rostro, sus labios rosados y varoniles se entreabren en un gesto que me prenda, siento su aliento confundirse con el mio, acercándose más a mi y yo solamente puedo responder a sus movimientos. Me voy parando con lentitud sobre las puntas de mis pies, al tiempo que él va tomando mi cintura y acercándome a sí. Su cuerpo se inclina sobre mi, intento decir algo pero no puedo...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario