No suelto su mano con la rapidez que ella quisiese, se sonroja y sonríe
-Te pidió que la soltaras ¿no la oíste?- reprocha a mis espaldas un enano furioso con las manos cargadas de papeles. Si fuera más alto, unos años mas quizás, juraría que suena como… Supongo que estoy cansado.
-¿Y bien? – insiste
La suelto tentado a hacer desaparecer al mocoso. Pero ella me detiene de forma instintiva tomando mi mano, nuevamente, con fuerza.
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Lucca
martes, octubre 30
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