‘Raza de Caín, sube hasta el Cielo

¡Y arroja a Dios sobre la Tierra!’

viernes, octubre 26


Esa manera de hablar, la acentuación en palabras que ahora nadie usa, su mirada, todo provoca que el corazón en mi pecho se exalte. No se si debería marcharme sin responder, o si debería gritarle algo, pero no se me ocurre que, tiene razón, pero no voy a dársela, es tan solo…
-Quédate con mi gato, pero el cuadernito es mío- le digo conteniendo una rabia que no entiendo.
“Nada que me pertenezca”, cada una de sus frases se me hacen familiares, en otra época quizás, con una mujer idéntica a ella, pero sin mi gato.
-Ya te dije quédate con el maldito gato- pero mis gritos son opacados por el timbre- quédatelo, pero cuando lo recupere considéralo muerto así que disfrútalo. Tú y esa bestia son iguales.
Al salir por la ventana, noto que aun llevo el diario en la mano, en la puerta el veterinario, aun no son las siete de la mañana, no la ha visto mas que una vez en su vida y ahí esta, esperando por ella. Debería romperle el cuello de una vez, estamos solos.

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