‘Raza de Caín, sube hasta el Cielo

¡Y arroja a Dios sobre la Tierra!’

domingo, octubre 28

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No sin esfuerzo conseguí quitarme al roñoso gato de encima. El veterinario de poca monta se las trae, intenta besarla sin haberla visto nunca, y a ella parece agradarle la situación. En mi mano la pequeña bestia negra se revuelve intentando liberarse, si solo el medicucho estuviera mas cerca seria un blanco perfecto. Pero las canaletas son útiles, acallo a Lecter presionándolo contra mi abrigo mientras me acerco desde arriba hasta donde se encuentra la singular parejita, espero que estén lo suficientemente cerca y dejo caer al gato con fuerza sobre la cabeza del veterinario, mi buen Lecter a terriza con las garras en el blanco. Salto desde el segundo piso escondiéndome tras los pequeños arboles que protegen la casa, ya veremos como el veterinario se libra del gato.

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