Llegamos a mi casa, el jovencito me parece bastante curioso, tiene una fama terrible, el maestro de Historia muy amablemente me ha sugerido cuidarme de él. Tuve que rechazar la invitación del joven maestro de acompañarme a casa, mi alumno parece no agradarle mucho y yo necesito que este niño asista a clases, me lo encargaron.
Abro la puerta y está mi gatito esperándonos, se ve algo cansado, pero bastante mejor que ayer cuando lo encontré. De pronto el chico lo llama, y Lecter parece reconocerlo, Pablo asiente... entonces... ¿Será posible que conozca al pseudo dueño?
-¿Conoces al hombre que lastima a Lecter y dice ser su dueño?- mi molestia es notoria, el tono algo duro de mi voz parece descolocar a Pablo, hasta ahora siempre acostumbrado a mi tono pausado. Me mira y retrocede unos pasos, Lecter lo mira inquisidor mientras trepa a mis brazos.
martes, octubre 30
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario