Una bofetada hubiese sido más entendible y menos humillante que su actitud, pero ella consigue algo que nadie mas podría, me inquieta de una forma inentendible. Sin poder desenganchar el abrigo termino por quitármelo, de forma desastrosa, me intimida su mirada casi como si evaluara mis movimientos. Me siento realmente estúpido delante de ella. ¿Hablar de que? Si ni siquiera tengo claro que hago aun delante de ella.
-¿Lecter? –es lo único que atino a preguntar confuso – a si, Lecter- recuerdo.
-¿no estas con tu novio?- pregunto molesto.
martes, octubre 30
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