‘Raza de Caín, sube hasta el Cielo

¡Y arroja a Dios sobre la Tierra!’

viernes, noviembre 2

Asalto de media noche

Es tal el miedo y la angustia que Ellion aun provoca, que consigue perturbar cada uno de mis sentidos. Y aun así, pero ya lejos del castillo, aflora lo rebelde, si pretende que yo mismo limpie el castillo de las ratas se ha vuelto completamente loca. Aunque quizás debería conseguirle otro gato. Siento que de alguna forma acabo de traicionar a Katerinna, la daga aun esta en mi mano, ahora menos fría. En mi cabeza aun resuenan sus palabras “en el momento oportuno”, no comprendo su interés por el mocoso y ahora inexplicablemente me preocupa. Antes de volver a casa de de Katerinna planeo un pequeño asalto de media noche.
El museo se encuentra cerrado y sin guardia, a nadie podrían interesarle las baratijas que hay en ese lugar, excepto quizás a mi. Ni siquiera intento forzar la puerta de la entrada, después de saltar la reja me dirijo a la parte trasera del edificio, y abro una de las ventanas con cuidado. Acostumbrado a vagar por el lugar camino a oscuras hasta las escaleras que conducen al segundo piso. En la última sala del pasillo, la mas grande, se relata con imágenes la leyenda que por un tiempo hizo famoso a este pequeño pueblo del demonio. No mucho de lo que ahí se cuenta es cierto, la mayoría son inventos de algunos idiotas en busca de fama, pero entre toda la basura, el amuleto que yace resguardado en una caja de vidrio al centro de la habitación es real. Lo se bien, yo mismo se lo regale a Elizabeth antes de partir a la guerra. Si no lo conserve después de su muerte, fue únicamente porque con Ellion cerca eso hubiera sido imposible. Así que decidí visitarlo de vez en cuando, cuando su recuerdo se hacia mas difuso y mas doloroso. Ahora en cambio, sentía que Katerinna podría cuidarlo mejor.
Lo tome intentando no hacer ruidos, no se activo alarma alguna, en ese pequeño sitio las alarmas eran casi cosa de fantasía. Lo apreté con fuerza entre mis manos y salí del lugar con el misma insolencia que acostumbraba a perturbarlo. Una sombra en la ventana me sobresalto ¿Lecter?
No golpee la puerta. En el segundo piso la luz de la habitación de Katerinna aun estaba encendida aunque eran casi la dos de la mañana, además estaba abierta la ventana. Desde el pequeño jardín la observe unos minutos antes de subir hasta su ventana ayudado por las canaletas.
No se sobresalto al verme, en sus manos tenia mi abrigo, terminaba de remendar el corte que le yo le había hecho esta mañana en el forcejeo con el pasamanos. Me miro sonriente.
-Te esperaba.
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Lucca

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