Sus palabras parecen lejanas, de pronto el único confundido parezco ser yo. Lentamente vuelvo a besarla, pero ahora es un beso diferente, intenso, pero la suavidad de sus labios, lo esporádico de los instintos, todo, es casi mecánico. Me alejo de ella con suavidad, no puedo evitar estar alterado, quien necesita respuestas soy yo. Sentado al borde de la cama, enciendo un cigarrillo mientras ella se acomoda a mi espalda rodeándome con sus brazos, mientras intercala los besos que reparte entre mi cuello y mi cara. Tararea un valsecito de esos olvidados, sin letra, sin un ritmo definido, como una nana, a ratos repite mi nombre. Es como si ella tuviera algo que explicar y no supiera como.
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Lucca

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