Y ahí esta, coqueta y hermosa. Obvio sus palabras, y me deslizo por la ventana dentro de la habitación.
La daga ahora en mi bota, incomoda al caminar y me recuerda constantemente las ordenes de Ellion. Ella toma mi abrigo y me lo acerca sonriente, sin cruzar mas palabras, es como una niña péquela a ratos, me siento casi invadiéndola, ya no se que hago, ya no hay cabida para racionalidades, no importa quien es realmente, es como si la conociera de siempre.
Tomo su mano y pongo en ella el amuleto de Elizabeth, cerrando su puño bajo el mío. Sin siquiera mirarlo, se acerca hasta a mi apoyando sus labios contra los míos por un minuto eterno. Entonces devuelve el amuleto a mis manos y voltea dándome la espalda, mientras se levanta el cabello, me acerco a ella, besando su cuello, finalmente prendo el amuleto a ella.
De pronto descubro a Lecter sentado sobre el escritorio, eso me aleja de ella de golpe. En sus ojos se refleja la satisfacción de un trabajo bien hecho. Lo tomo por el cuello y lo arrojo fuera de la habitación, recuerdo a Katerinna quien me mira afligida.
La daga ahora en mi bota, incomoda al caminar y me recuerda constantemente las ordenes de Ellion. Ella toma mi abrigo y me lo acerca sonriente, sin cruzar mas palabras, es como una niña péquela a ratos, me siento casi invadiéndola, ya no se que hago, ya no hay cabida para racionalidades, no importa quien es realmente, es como si la conociera de siempre.
Tomo su mano y pongo en ella el amuleto de Elizabeth, cerrando su puño bajo el mío. Sin siquiera mirarlo, se acerca hasta a mi apoyando sus labios contra los míos por un minuto eterno. Entonces devuelve el amuleto a mis manos y voltea dándome la espalda, mientras se levanta el cabello, me acerco a ella, besando su cuello, finalmente prendo el amuleto a ella.
De pronto descubro a Lecter sentado sobre el escritorio, eso me aleja de ella de golpe. En sus ojos se refleja la satisfacción de un trabajo bien hecho. Lo tomo por el cuello y lo arrojo fuera de la habitación, recuerdo a Katerinna quien me mira afligida.
-No le hagas daño.
Cierro la puerta y me dirijo a ella, acomodo su cabello revuelto y la presiono a mi cuerpo tomándola desde la cintura, su corazón late rápido, intenta decir algo, la callo con un beso, ahora mas intenso, mas profundo, jugando con sus labios rojos entre mis dientes y mis manos alrededor de su cuerpo.
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Lucca

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