un furor ardiente se apodera de mi ser, Lucca va poco a poco desnudándome, sus manos hacen contacto con mis senos, y con avidez me quita la ropa, intento liberarlo de su camisa, deseo que mi piel sienta el contacto con la suya.
Le quito la camisa, me fijo en las múltiples cicatrices que marcan su piel. Una ternura inmensa me invade
-¿Cuánto has sufrido mi dulce Lucca?- susurro con ternura.
Él frota su cara con la mía, acaricio su cabello...
-no sabes cuánto te esperado... Elizabeth- extrañamente no logro enojarme, de alguna manera siento aquel nombre tan mio como el que utilizo ahora. Como sea, le miro a los ojos y sé que es él, es Lucca aquel hombre que desde pequeña he soñado. No comprendo y mi mente no alcanza a hilar las ideas, el placer que me provoca me impide pensar en otra cosa que no sea entregarme a él...
Mi vestido resbala por completo, me mira en silencio y me acaricia, alejándose un poco para observarme, su expresión es tan infinitamente dulce... el rubor que cubre mis mejillas se agudiza...
sábado, noviembre 3
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1 comentario:
Está preciosamente descrito, muy delicado en los detalles.
Besitos
Pacita
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