‘Raza de Caín, sube hasta el Cielo

¡Y arroja a Dios sobre la Tierra!’

jueves, noviembre 1

Celos

"-Hasta luego doctor Frank-" me dice coquetamente la jovencita de ojos verdes mientras me entrega mi maletín. Subo a la moto, he debido venir en mi ''rebelde'' vehículo ya que se trata de una emergencia y esta granja queda algo lejana del centro del pueblo.
Intento responder con simpatía al gesto de la joven Charlot, pero algo de mi fastidio interno se trasluce en mi cara, ella me pregunta si estoy muy enojado. Respondo con un no seco, pero es imposible disimular.
Sin embargo, el fastidio no es tanto porque me llamara desesperada porque uno de sus corderos se encontraba 'resfriado', que se le confundiera con el resto del piño y me viera en la obligación de revisar uno por uno a 80 animales.
Antes esa travesura de Charlot me habría causado ternura, de todas las jóvenes de este pueblo ella se sabe aventajada por su inclinación al estudio y su autoatribuida fama de ser la más hermosa del pueblo. Lo que me molesta en realidad es pensar que ya son las cuatro de la tarde y Katerinna debe haber salido de clases, me preocupa que pueda pasarle algo, quizás pueda volver aquel hombre de esta madrugada.
Acaba de llegar la pequeña hermana de Charlot y me saluda efusiva, para salir del aprieto le pregunto por sus clases y ella me habla de lo bien que han estado y de lo tierna y entretenida que es la nueva maestra. No puedo evitar sonreir al escuchar noticias de ella, cosa que notan Charlot, su madre y la pequeña Antoinette. La madre de las chicas hace un comentario que me suena a acusación cuando dice que esta mañana me vieron 'muy bien acompañado'.
-Katerinna es una joven encantadora, no solo es bellisima, es muy inteligente, prometió ayudarme con unos libros en francés que necesito leer- siento que debo alguna clase de explicación a la familia de la jovencita que se auto denomina mi cortejada y que por otra parte, yo no he hecho nada por desmentir, sobre todo cuando sus favores me han entretenido mucho en este pueblo. Pero también prefiero dejar las cosas en claro y decido no ocultar mi interés por Katerinna, como sea esta mañana casi la beso y ayer en el bar solo hablé de ella, cosa que escuchó el esposo de la mujer que ahora me acusa.
Me despido de las mujeres y le doy un dulce a la pequeña Antoinette, tomo el casco y ella agrega
"-el profesor de historia también dijo que era muy bella, de hecho quiso acompañarla a su casa para defenderla del tonto de Pablo-"
Una molestia inexplicable me inunda al pensar en ese tipo con cara de niño bueno cerca de mi Katerinna, me coloco el casco y parto raudo. En el camino me doy cuenta de que pienso en ella como si tuvieramos algo formalmente. Me siento ridículo al verme sufriendo un ataque de celos, pero de todas maneras es tarde, ya estoy frente a su casa.
Entonces recuerdo todo lo sucedido esta mañana y a Lecter, el roñoso gato aún está herido y ambos me preocupan, excusa perfecta.

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