De pronto su angustia aplasta mi corazón... no comprendo...
-No hay nada que perdonar... gracias por hacerme tan feliz esta noche-
Decido levantarme. Lo beso en la frente. Me meto a la ducha y al salir aún está ahí, absorto en sus pensamientos, planeando como huir... duele pensar que quiera huir de mi...
Mi cabello empapado moja el piso como si llorara, contengo mis lágrimas y mis ojos se encuentran con los de él...
Despunta el alba
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Katerinna
lunes, noviembre 5
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